Deseos Internos III: Capítulo XXXVII
Aquí viene un capítulo más de la saga Deseos Internos. Lo que más me gusta de esta entrega es que tenemos un poco de las tres historias principales (o más bien de las dos historias principales con Sharon como enlace entre ambas xD) Además, debo decir que la última escena puede resultar algo inquietante :O Ahí os lo dejo.
37.
A través de la rendija que separaba la puerta del marco, la veía tumbada en la cama. Tenía el pelo alborotado y la cara hundida en la almohada. La camiseta vieja que Flo le había prestado se le pegaba a la piel sudorosa; su ropa de la noche anterior estaba desperdigada por toda la habitación. Sharon sacudió la cabeza. Ésa no podía ser su hermanita.
-¿Tienes idea de lo que se tomó? -se giró hacia su novia.
-No estoy segura, pero tengo mis teorías -respondió la más alta- Ya no recuerdo cómo se llama, pero hace unos años estaba de moda una droga líquida. Se solía utilizar en las fiestas porque hace que la gente se sienta llena de energía y... bueno, aumenta el apetito sexual, así que muchos chicos se las ponían en la bebida a las chicas para aprovecharse de ellas -Flo se sonrojó ligeramente al mencionar ese efecto secundario.
Sharon se mordió el labio.
-No puedo creer que alguien pudiera hacerle eso a Johanna.
-Lo que yo no puedo creer es que se metiera ella sola en una situación en la que le pudieran hacer eso -corrigió Flora.
La neerlandesa asintió y dejó escapar un suspiro. Ambas echaron un vistazo más a la joven. Parecía estar profundamente dormida. Sharon no pudo evitar preguntarse si llegaría a levantarse en algún momento.
-No te preocupes, estará bien -la animó Flo, como si pudiera escuchar sus pensamientos- Le di agua y medicamentos. Cuando se despierte, le traeré un te... y hablaré con ella.
-Vale -dijo suavemente la morena- Llámame si necesitas algo, ¿de acuerdo?
-No te preocupes -repitió la otra mujer al tiempo que le posaba la mano en el hombro con ternura- Está todo controlado. Te enviaré un mensaje cuando se despierte. Tú vete a trabajar.
Antes de salir, Sharon dio un beso de despedida a su novia. Flo permaneció junto a la puerta de la habitación de invitados mientras oía de fondo que la entrada de la casa se cerraba. Desde luego, tenía muchas cosas que hablar con esa chica. Curiosamente, dio la casualidad de que la pelirroja se movió en ese mismo momento. Parecía que se despertaba.
-¿Johanna? -murmuró Flo.
La única respuesta que obtuvo fue una especie de quejido. La austríaca se dio la vuelta y se incorporó en la cama mientras se frotaba la frente. Aún no había abierto los ojos del todo.
-¿Cómo te encuentras? -preguntó la más alta.
Transcurrieron unos segundos antes de que Johanna contestase. Se llevó las rodillas al pecho y se envolvió entre la ropa de cama.
-Fatal. Y tengo frío.
-No pasa nada. Enseguida te traigo algo calentito de la cocina. Ahora mismo vuelvo.
La habitación estaba completamente a oscuras salvo por una pequeña rendija en las persianas. Incluso aquel diminuto rayo de luz le dañaba los ojos, así que los mantuvo cerrados. Todo le daba vueltas. Al menos ya no le latía el corazón a cien por hora y podía respirar bien. Sólo era una resaca normal y corriente.
Unos minutos después, oyó los pasos de Flo en la habitación y un sonido metálico junto a sí, donde se encontraba la mesita de noche. Sus sentidos se habían agudizado, así que enseguida reconoció el olor de una infusión. Se esforzó por abrir los ojos del todo y distinguió la silueta de su amiga al borde de la cama.
-Gracias -balbució.
-El té está aún muy caliente, así que ten cuidado -advirtió Flora- Tómatelo despacio.
-De acuerdo.
Permanecieron en silencio un rato. Johanna se concentró simplemente en respirar. Le dolían todas y cada una de las partes de su cuerpo. Además, se sentía culpable y extrañamente asustada de sí misma.
-Anoche nos diste un buen susto... -Flo fue la primera en hablar.
-Lo sé. Lo siento mucho.
No podía mirarla a los ojos. La vergüenza hizo que se encogiera aún más. Flo empezaba a sentir compasión por aquella pobre criatura indefensa que tenía ante ella. Se la veía tan frágil, tan destrozada. Una parte de ella quería tocarla, pero no estaba segura de que el contacto físico fuera buena idea.
-No pasa nada. Me alegra que me llamases. Quién sabe qué habría pasado si no lo hubieras hecho.
-Creí que me moría -susurró Johanna- De repente me sentía como muy inquieta. Era como si se me fuera a salir el corazón por la boca y no podía pararlo. Luego me mareé.
-Lo sé. Es lo que suele ocurrir con esas... cosas. Sobre todo si se mezclan con alcohol.
-Jamás pensé que fuera tan horrible. Cuesta creer que haya gente que hace esto a menudo.
El último comentario hizo que Flora esbozase una sonrisa. Le recordaba a la Johanna de la que tanto hablaba Sharon, la misma chica que había conocido antes del aborto.
-Yo, desde luego, ya he tenido suficiente -prosiguió la pelirroja- No pienso volver a ir a un rave.
-Buena idea -aprobó Flo.
Johanna asintió y dio el primer sorbo al té. Sus ojos se habían acostumbrado a la oscuridad, y los de Flora también. De ese modo, la giganta pudo discernir la expresión sombría de su joven amiga.
-Siento que tuvieras que verme así -se disculpó de nuevo.
-No tiene importancia, en serio.
-Sí que la tiene. ¿Sabes? He pensado mucho toda la noche. Cuando al fin se me pasaron los efectos de esa mierda, quiero decir -los ojos verdes se le humedecían- No puedo... dejar de pensar en toda la gente a la que he hecho daño. Me siento tan mal, Flo.
-Sssh, no pasa nada -al ver caer las primeras lágrimas, la novia de Sharon al fin se atrevió a acercarse y acariciarle el brazo.
-Pero es cierto. He decepcionado a todos los de la universidad, he sido muy desagradable contigo y con Sharon... Un día me encontraré sola y arruinada.
-No, eso no va a pasar -murmuró Flo- Hagas lo que hagas, tus verdaderos amigos siempre cuidarán de ti. Nunca nos perderás ni a mí ni a Sharon.
Aún con la cara empapada en lágrimas, Johanna se permitió tomar la mano de Flo y apretarla ligeramente. Aún se sentía muy débil. Con la vista en sus manos, volvió a hablar.
-¿Sabes qué es lo que más me aterra? Hay tantas cosas que no recuerdo de anoche... No sé si me acosté con alguien ni si tomé más drogas cuando estaba borracha. Lo único que recuerdo es encontrarme muy mal y acabar aquí. Si no me lo hubieras dicho, ni siquiera sabía que te llamé para que vinieras a buscarme. Hay tantas escenas que están borrosas...
Al oír aquello, el corazón de la giganta se aceleró. ¿Podría ser...?
-¿En serio? ¿Eso es todo lo que recuerdas? -quiso saber.
La menor asintió.
-Sí. Sé que hablé contigo, pero no recuerdo ni una palabra. Esas lagunas de memoria me dan pánico. ¿Y si he hecho algo horrible en estas últimas semanas al estar bebida y no lo sé?
-Todos hacemos estupideces cuando bebemos -la tranquilizó Flo- Estoy segura de que nadie te tendrá en cuenta nada de lo que dijiste o hiciste. Y estoy convencida de que no hiciste nada grave.
-Bueno, eso sin contar a todos los tíos con los que me he acostado -dijo la austríaca amargamente- Creo que empezaré a creer que dios existe si no he pillado ninguna venérea. Aunque me lo merecería.
-No digas eso, Jo. Nadie merece algo así.
-Supongo... Imagino que todo esto es sólo porque desearía acabar con todo.
Un escalofrío le recorrió la espalda a la más alta. Notó que se le helaba la sangre.
-¿¡Acabar con todo!? No hablarás en serio, ¿verdad?
Johanna se encogió de hombros. La indiferencia asustó a Flo.
-De todos los pensamientos que me han rondado la cabeza esta noche, uno lo tenía especialmente claro -explicó la pelirroja- He arruinado mi vida. Y lo he hecho yo solita.
-No lo has hecho...
-Por favor. No he hecho más que cometer errores. No sé cuánto más pueden empeorar las cosas.
-Bueno, ya sabes lo que se dice: si no puede empeorar, sólo puede mejorar -observó la giganta- Sabes que has hecho mal, pero eso es bueno. Ahora sabes qué no debes hacer. Eso es una oportunidad de hacer lo correcto.
-Seguramente sea demasiado tarde -sacudió la cabeza- Por supuesto que podría dejar de salir de fiesta y centrarme en los estudios... pero mi vida nunca volverá a ser la de antes, por más que quiera.
-Sí que puede. No podemos deshacer el pasado, pero eso no significa que no podamos pasar página. Has pasado por muchas cosas terribles y dolorosas, lo sé. Está claro que ya no eres la misma que hace seis meses, pero eso no es malo. De hecho, ahora eres más fuerte y te conoces mejor que antes.
La austríaca alzó las cejas. Al menos, quedaba claro que las palabras de su amiga le habían hecho reflexionar.
-Bueno, eso es verdad. Ahora sé que no soy tan fiestera. Y he recordado por qué nunca me ha gustado salir con la mayoría de gente de mi edad.
-¡Exacto! -una leve sonrisa iluminó el rostro de Flora.
Sin embargo, en vez de animarse, los ojos de Johanna se llenaron de lágrimas de nuevo.
-¿Qué sucede? -preguntó la giganta preocupada.
-Marco... ¡me he portado fatal con él! -sollozó- Anoche, mientras agonizaba, lo único en lo que pensaba era en cómo habría deseado estar a salvo en sus brazos. ¡Lo echo tanto de menos! Pero después de todo el dolor que le he causado... no creo que quiera volver a verme jamás.
-Sí que querrá -afirmó Flo mientras le tomaba la mano- Como te he dicho, tus auténticos amigos te quieren incondicionalmente, y él te quería más que nadie. Estoy segura de que te echa de menos.
Insegura, Johanna levantó la mirada entre lágrimas.
-¿No será demasiado tarde?
-Nunca es demasiado tarde.
Aunque el mensaje de Flo ayudó a que se tranquilizase, no se quitó a Johanna de la cabeza en todo el trayecto hacia su trabajo. Tal vez por eso estaba tan distraída que casi se chocó contra alguien mientras iba del aparcamiento a la oficina.
-Oh, ¡lo siento! Yo...
Dejó la frase en el aire en cuanto reconoció a la chica con la que acababa de toparse.
-¿Tarja?
-¡Ah! ¡Hola, Sharon!
La finesa la saludó con una sonrisa avergonzada. Por si chocarse contra alguien fuera poco...
-¡Vaya! ¡Cuánto tiempo! -la holandesa rió nerviosa y se colocó el cabello- ¿Cómo estás?
-Bien. Casi me como tu codo, pero por lo demás bien -Tarja sonrió divertida- ¿Y tú?
-Yo también. Bueno, ehm, ¿qué haces por aquí?
-Hace muy buen día, así que decidí ir al trabajo a pie -explicó la mujer de ojos verdes.
-Siempre tan atlética.
Durante la charla intrascendente, Tarja había estado examinando a su ex. La incomodidad, en gran parte, había desaparecido. Nada como una experiencia ridícula para romper el hielo, pensó. No obstante, había notado algo en Sharon. La última vez que se habían visto, ambas habían estado completamente a la defensiva, peleándose como dos niñas pequeñas. En cambio, en esa ocasión ambas estaban mucho más relajadas. Además, Sharon se veía radiante. La chispa en sus enormes ojos marrones, el tono alegre de su voz... le recordaban increíblemente a cómo era mucho antes de su relación, incluso antes de que Sharon mostrase interés por las mujeres. La holandesa era feliz. A diferencia del encuentro en el supermercado, en el que la amargura se olía a distancia, estaba claro que su ex novia no estaba con ganas de pelea. Tal y como la conocía, Tarja tenía claro que pocas cosas podían afectarle de ese modo, y la más probable era que estuviera con alguien. Con alguien que la hacía feliz.
-¿Qué tal con Liv? -quiso saber Sharon- Creo que la vi el otro día, pero no me reconoció.
-Lo cierto es que hemos roto...
-¡Oh, cuánto lo siento! -la belleza de ojos castaños se mordió el labio- Siempre meto la pata...
-No importa -Tarja se encogió de hombros- Ya hace tiempo de eso.
-Claro. De hecho, ahora que lo pienso, no te veo desde hace... ¡vaya, casi medio año!
-¿En serio? ¿Tanto tiempo? -la finlandesa entornó los ojos y calculó- Es verdad. No debimos dejar que eso ocurriera.
-No, claro que no. Siempre me lo pasé bien contigo -reconoció Sharon- Como amigas... quería decir como amigas.
Allí estaba. La tensión había vuelto. Ambas se quedaron calladas. A pesar de lo agradable que había resultado el encuentro, no se podía negar una verdad: puede que hubieran sido amigas, pero también eran ex novias. Su ruptura había sido muy intensa. ¿Habría pasado tiempo suficiente como para actuar con normalidad? Desde luego, intenciones no les faltaban.
-Esto... llego tarde al trabajo -Sharon jugueteó con una de sus mechas oscuras.
-Ah, claro. No te distraigo más, pues.
La morena asintió. Tras dedicarle otra sonrisa incómoda, le dijo:
-Me alegro de verte.
-Mucho. Deberíamos ir a tomar un café algún día.
Parte de Tarja deseaba que no la hubiera oído desde la distancia. No pudo evitar sentirse humillada. Unos meses antes, era ella la que estaba feliz con su pareja mientras Sharon iba por ahí con su ex, uno de los gestos más desesperados que existen. Ahora era la neerlandesa la que tenía una novia preciosa -fuera quien fuera- mientras ella intentaba quedar con su ex. No era que quisiese nada de Sharon. Simplemente la echaba de menos como amiga. Pero esa clase de comentarios son fáciles de malinterpretar. ¿Pensaría Sharon que se estaba arrastrando?
De todos modos, alejó los pensamientos de su mente. Empezaba a trabajar en media hora, razón de más para no darle vueltas. De hecho, apenas había abierto el centro de estética cuando se encontró cara a cara con otra distracción... por desgracia.
-¡Vaya, hola! -la saludó una voz.
No acostumbraba a recordar las caras de sus clientes, pero aquella sonrisa descarada era inconfundible. Por no mencionar que no se trataba de una clienta cualquiera.
-Ah, hola... ¿Cat, no? -Tarja sonrió amablemente- Llegas muy pronto, incluso antes que mis compañeras. Dame unos minutos para preparar las cosas y podemos empezar a maquillarte...
Cat se apoyó en el mostrador con uno de los brazos en jarras. La sonrisa seductora no se le quitaba.
-Lo cierto -se atusó el flequillo- Es que venía a verte a ti. Por eso estoy aquí tan pronto.
-¿Ah sí?
Aunque procuró no mostrarlo y se mantuvo ocupada clasificando productos de maquillaje, a Tarja no le gustaba nada cómo sonaba aquello. No podía ser nada bueno...
-La otra vez fue increíble.
Para que la situación fuera aún más tensa, tenía a Cat justo detrás, con los brazos rodeándole la cintura. Su aliento le acariciaba un lado del cuello mientras le susurraba unas palabras al oído.
-Vamos, repitámoslo ahora que estamos solas.
Tarja respiró profundamente y la apartó para dirigirse a la siguiente estantería. Le dio la espalda y le dijo:
-Mira, me siento muy halagada, pero... no me interesa.
-¿Qué quieres decir con eso? -dijo Cat, escéptica, con una media sonrisa.
-Quiero decir que me lo pasé muy bien contigo -la finesa terminó de organizar la balda superior de pintauñas antes de enfrentarse a la otra chica- Pero no va a haber una segunda vez. No me va ese rollo.
Por primera vez, la sonrisa se borró de la cara de Cat. Su expresión se volvió gélida y enfadada; sus labios parecían formar una línea recta.
-Ya veo. ¿Así que crees que puedes follarme y luego deshacerte de mí? ¿Es eso lo que haces con todas las chicas que conoces?
No obstante, Tarja no tenía ganas de drama. Se encogió de hombros, se dio media vuelta y siguió colocando la estantería.
-¡Mírame cuando te hablo! -ordenó Cat.
La manera en la que alzaba la voz, su tono autoritario y cómo le agarró del brazo para obligarla a volverse de nuevo empezaban a asustar a Tarja. En aquel momento, se dio cuenta de que la chica era más fuerte de lo que parecía.
-No puedes pasar de mí después de lo nuestro -masculló Cat entre dientes- No funciona así.
-Para mí sí.
La finlandesa habló con firmeza. Empezaba a tener miedo, pero estaba decidida a no mostrarlo. No va a pasar nada, se dijo. Por suerte, una de sus compañeras de trabajo entró en el local en ese instante, lo cual obligó a Cat a soltarla.
-¡Buenas tardes! ¡Vaya! ¿Ya tenemos clientes? -exclamó la recién llegada.
-No, esta chica sólo venía a preguntar dónde está Correos -mintió Tarja con calma, pues sabía que ya estaba a salvo- Ya se iba.
-Claro. Muchas gracias -una sonrisa falsa disfrazó la cara de Cat.
-De nada -dijo Tarja con voz cantarina mientras la acompañaba a la salida.
Una vez fuera, cuando la compañera de Tarja estaba ocupada haciendo otra cosa, Cat le lanzó una mirada de furia a la que había sido su amante de una vez. La finesa se limitó a mantenerle la mirada, desafiante.
-Esto no va a quedar así -siseó Cat- Te arrepentirás de cómo me has tratado.
-Que tengas un buen día -fue lo único que le dijo Tarja al cerrarle la puerta de cristal en las narices y volver dentro.
30, abr | 3 comentarios lowlands En: El Maravilloso Mundo de la Ficción compártelo Tags: deseos internos, rpf, fanfiction, angst, romance

3 comentarios
LLEGO MUY TARDE!! por alguna razón no me enteré que habías actualizado D: pero al menos ya estoy aquí para leerlo xD
ahora comentando lo del capítulo... al fin Johanna reaccionó y vuelve a ser la misma de antes. Solo espero que no sea muy tarde para recuperar a Marco (del cual no sabemos hace un tiempo ya :S) aunque si lo pierde es por estúpida. Nunca debió dejarlo, pero bueno. Supongo que todo esto ayudó a su proceso de maduración.
Ese reencuentro entre Koskela y Sharon estuvo mejor de lo que imaginé. Ya veía que se ponían a gritar en medio del estacionamiento y se agarraban del pelo xD (bueee... no sé si taaanto como agarrarse del pelo, pero entiendes mi idea) en fin... esas son las vueltas de la vida. Ya vez que los roles se intercambian.
Y Cat... (ese nombre me recuerda a Lip Service... no sé si has visto esa serie) Cat está media desequilibrada xd no me hagas esperar mucho para ver qué es lo que hace para "vengarse"...
Eso c:
Saludos!
Este capítulo lo sentí más largo que los anteriores, posiblemente porque está dividido en tres partes que nos han dejado apreciar a todas nuestras chicas favoritas *-*.
La primera parte me ha encantado, ya que Flo sigue demostrando ese maravilloso carácter solido que posee (joder! como la amo) y sin lugar a dudas sus palabras han calado profundamente en Jo, a quien ya empiezo a reconocer como la que era antes, eso me ha alegrado. Oh! haha y qué lástima que no recordó que quiso violar a Flora XD, bueno, es lo mejor :F
Luego ese encuentro repentino entre Sharon y Tarja me puso muy nerviosa, pero todo resultó muy bien a pesar de algunos momentillos de incomodidad. Aunque no sé que pensar al respecto O.o espero que mi amada Koskela no siga amando a Sharon en el fondo, porque ahora que ésta tiene a Flo, sería dolor asegurado para mi finesa u.u
Ahora llegando a la parte final del capítulo, fue sorpresivo leer que Cat se haya aparecido nuevamente por ahí con motivo de nuevo revolcón D: . Qué bueno que Tarja la hizo sacateada del lugar xD, pero ahora me preocupa que la tipa cumpla su amenaza x_X
Esperaré ansiosa el próximo cap (como siempre) y qué tristeza que esta tercera parte se acerque a su fin, pero siendo sincera espero muchísimo de la 4ta parte, así que la espero como loca x)
¡Saludazos bellísima!
@Marlene, cierto, creo que todos pensamos que Johanna fue estúpida de dejar a Marco. Así que tal vez se tendría mereceido el no poder recuperarlo... Lo bueno, de todos modos, es que va a volver a ser la de antes.
Koskela y Sharon estuvo mejor de lo que imaginé. Ya veía que Jaja, la imagen de Sharon y Tarja tirándose del pelo (literalmente) en mitad del aparcamiento sería muy divertida xD Pero no, ya ves que nuestras protagonistas prefieren estar en paz.
No, no conozco Lip Service (aunque me suena el título). Pero sí, Cat está loca, y aunque en el capítulo siguiente no vamos a verla, volveremos a saber de ella muy pronto. No se avecinan tiempos muy agradables para Koskela...
@SharonLiv, lo cierto es que este capítulo es más largo que los anteriores, precisamente por lo que tú dices. Se necesitan muchas páginas para poder desarrollar las tres historias xD
Creo que a muchos lectores (o más bien lectoras) les encantaría conocer a alguien como Flora. Por cierto, al fin alguien se ha fijado en el detalle! Ya pensaba que no había dejado claro el alivio de Flo al ver que Johanna no se acuerda de que la atacó sexualmente xD
Pues sí, la relación entre Sharon y Tarja sigue siendo algo compleja, como hemos podido comprobar. Han vivido tanto juntas que no saben si adorarse u odiarse. En cuanto a cómo acabará esto... bueno, ya veremos xD
Se lo dije antes a Marlene: se avecinan problemas. Cat, desde luego, no trama nada bueno.
El próximo capítulo ya está empezado, así que con suerte lo podréis disfrutar pronto. Creo que quedarían tres más de esta parte y después pasaríamos al último volumen de la saga :O Y a ti, Shaz, creo que te gustará especialmente ;)
Saludos a las dos, gracias por comentar!!! :D
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