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La Coctelera

De nómada y estudiante desesperada a artista en progreso

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Deseos Internos III: Capítulo XXXIII

Tras las merecidas vacaciones de Navidad, nuestras amigas están de vuelta. En este capítulo va a haber muchos cambios. Por un lado, vamos a ver cómo se va adaptando Johanna a su nueva vida. Por el otro... Tarja al fin se va a declarar a su amada Liv :O

 

33.

 

Contempló una vez más a su reflejo en el espejo y apenas reconoció a la chica que veía. No había sido mala idea dejar que su compañera de cuarto la maquillase y peinase. Lo que necesitaba era un cambio, y lo había logrado. Además, debía reconocer que la camiseta de red que le había prestado su nueva amiga quedaba muy bien con la minifalda vaquera que casi nunca se ponía. Hola, nueva Johanna, pensó para sí misma sonriente mientras salía del baño y bajaba la escalera.
Sólo llevaba una semana en el campus y ya había habido tres fiestas. Sin embargo, la de esa noche era la grande, según la chica con la que compartía habitación. Todo el mundo, sobre todo con los que merecía la pena relacionarse, estarían allí. Hacía un par de horas que había empezado en el salón común de la residencia, pero nadie quiere llegar pronto a esos acontecimientos. Así que siguió el consejo de la otra chica y esperó un tiempo razonable para cruzar el patio.
El aire fresco de finales de septiembre se colaba por los agujeros de su camiseta, pero no le importaba. Tampoco hacía tanto frío. Antes de entrar, miró hacia el interior a través de uno de los ventanales. Le llegaba algo amortiguado el sonido de la música en vivo y, en efecto, vio un grupo joven de rock tocando en un escenario. Muchos estudiantes bailaban a su ritmo, mientras otros bebían y charlaban en grupos. Pronto encontró a su compañera de habitación y sus amigos; conocía a unos pocos. De todos modos, esperaba que fuera una buena oportunidad para conocer gente.
Antes de entrar, Johanna se sacó un mechero y una caja de cigarrillos del bolso y se metió uno en la boca. Todavía no estaba acostumbrada a fumar, así que enseguida se sintió mareada. Por algún motivo, le resultaba agradable. Se quedó fuera un rato, observando las volutas que exhalaba como hipnotizada. Una vez le pareció suficiente, lo apagó con la suela de su bota de tacón y se unió a la fiesta.

-¿En qué estás pensando?
Aquella frase la devolvió a la realidad. No fue hasta ese momento cuando Liv se dio cuenta de que llevaba demasiado tiempo jugando con el tenedor y el mismo pedazo de tartaleta de espinacas. Se maldijo a sí misma por no tener nada de talento como actriz. ¿Tan obvia era? ¿O es que Tarja la conocía demasiado bien?
-Ah, no pasa nada -sonrió avergonzada- Sólo estoy un poco cansada. He tenido un día duro en el trabajo, ya sabes.
-Estoy segura de que te sentirás mejor después del buen bañito que te está esperando -la finesa guiñó un ojo. Señaló al plato de su novia con el tenedor al preguntar- ¿Te está gustando la cena?
-Es una delicia. Creo que te has superado.
Tarja sonrió. En su interior, Liv suspiró aliviada. Había sido sincera, pero justo eso era lo malo. La decoración especial que le había dado la bienvenida a casa después del trabajo enseguida le provocó un sentimiento de culpa. Aunque le encantaba lo espontánea y creativa que era su novia, la odiaba por haberle preparado esa velada sorpresa. No se lo merecía.
Desde el otro lado de la mesa, la finlandesa seguía observándola mientras comía. Se había comportado de manera extraña en las últimas semanas, estaba distante y menos entusiasta de lo habitual. Cada vez que intentaba hablar con ella, la bella rubia le sonreía y decía que no era nada. Obviamente, le pasaba algo, pero había llegado a la conclusión de que no tenía nada que ver con ella. Confiaba en Liv, pues siempre le había sido sincera.
-¿Sabes? Iba a esperar al final de la velada, pero se te ve cansada, así que será mejor adelantarlo -la morena chasqueó los dedos y se puso en pie- Sé de algo que podría animarte.
Con la ceja levantada, inquisitiva, la noruega la siguió con la mirada. Vio que Tarja recogía algo de una estantería, pero no distinguía qué era. No obstante, la sonrisa amorosa que le dedicó y cómo se arrodilló junto a ella hicieron que su corazón diera un vuelco. No, eso no podía estar ocurriendo...
Cuando Tarja le dio la mano con dulzura, casi se le saltaron las lágrimas. Lo único que podía hacer era esperar y rezar porque no fuera lo que parecía.
-Liv Ester Isaksen -empezó- Estos últimos seis meses que hemos pasado juntas han sido una de las mejores épocas de mi vida. Quiero agradecerte todas las sonrisas que me has provocado, todas las noches tan maravillosas que me has dado y, sobre todo, por ser tan increíble. Me has hecho mejor persona, y no quiero que esto termine.
Al decir las últimas palabras, abrió la otra mano para dejar al descubierto una cajita. Era justo lo que parecía. Liv quiso morirse al verla, sobre todo al toparse con el precioso anillo de oro que contenía.
-Quiero pasar el resto de mi vida contigo, Liv -susurró Tarja con una sonrisa de emoción al tiempo que le ofrecía la joya- Quédate conmigo.
Ya no podía soportarlo más. En lugar de decir algo, cerró los ojos con fuerza y respiró hondo. Había esperado demasiado tiempo, y ahora sólo podía hacer una cosa.
-Lo siento mucho, Tarja -sacudió la cabeza- Tenemos que hablar.
Asustada y desconcertada por esa reacción, Tarja volvió a cerrar la caja. La noruega se levantó de la silla y le indicó con un gesto que se sentase junto a ella en el sofá.
-No puedo casarme contigo -repuso- No debo.
-¿Por qué no? -la finesa le tomó las dos manos- Sea lo que sea, me lo puedes decir.
No estaba tan segura de eso. Tarja no se lo tomaría bien. Bueno, ¿quién se iba a tomar bien algo así? Si al menos no lo hubiera dejado pasar tanto... Liv estaba asqueada consigo misma, pero no podía seguir posponiéndolo.
-Hace unos meses -explicó- Mi jefe contrató a una chica nueva para echar una mano en la librería. Nos llevamos bien desde el principio. A veces hasta tenía la sensación de que estaba coqueteando conmigo, pero pensé que era de broma, así que le seguí el juego -hizo una pausa y suspiró- Hace tres días me besó.
-Pero eso no importa, cariño -la morena se deslizó un poco hacia ella y le siguió acariciando las manos- Ya sabes que a mí no me importan esas cosas.
-No es sólo eso -confesó Liv con un hilo de voz- Yo... siento algo por ella -las primeras lágrimas empezaron a descender por sus mejillas rosadas- Intenté convencerme de que sólo era amistad y algo de atracción... pero todas las veces que tonteaba con ella, en el fondo iba en serio y esperaba que ella también. Ni siquiera le dije que tenía novia.
Tarja apartó las manos de ella. Liv no se atrevió a mirarla. Sin embargo, su voz no daba la impresión de que estuviera enfadada.
-Bueno, puede que sólo sea un capricho -dijo- No te has acostado con ella, ¿verdad? A lo mejor si lo hicieras, te darías cuenta de que no es para tanto.
¿Le acababa de aconsejar que practicase el sexo con su compañera? Liv frunció el ceño. La finesa lo tomó como una señal de que debía explicarse.
-Sí, ya sabes, a veces sentimos química con una persona y la idealizamos. Pero luego, al acercarnos más, resulta que no es lo que queríamos. Así que a lo mejor si te fueras a la cama con esa chica, se te pasaría la atracción.
-Eso no funcionará -la rubia dijo que no con la cabeza y empezó a llorar más fuerte- No sólo es algo físico.
-No pasa nada, querida -para animarla, la morena le acarició el brazo- No llores más. Reconozco que no me alegra oír que te estás enamorando de otra persona, pero mientras quieras seguir estando conmigo...
Al ver a Liv bajar la mirada, eso le dijo todo. La expresión de su novia pasó de una sonrisa comprensiva a una mirada gélida.
-Porque... sí quieres estar conmigo, ¿verdad?
Su voz dejaba entrever una nota de miedo. Liv se mordió el labio con fuerza y dudó de si hablar o no.
-Lo siento muchísimo, Tarja -fue lo único que fue capaz de decir- Esto es demasiado complicado. Ahora mismo no sé lo que quiero. Te has portado muy bien conmigo y me gustas mucho, pero... al oírte decir todas esas cosas tan bonitas de que quieres estar conmigo para siempre, me doy cuenta de que mis sentimientos hacia ti han... disminuido.
-¿¡Disminuido!? -la otra mujer parpadeó.
-Cuando empezamos a salir por segunda vez, eras un encanto. Eras cariñosa, pero aun así fuerte e independiente. Pero con el tiempo es como si te hubieras vuelto... no sé, pegajosa -se odiaba por decirlo, pero aun así continuó- Mira, no quiero decir que hayas hecho nada malo. Sé que sólo querías que me sintiera necesitada, pero... yo no soy así. Me da pánico que alguien dependa de mí. Y has cambiado. Es como si hubieras empezado a ser algo que no eres sólo por mí.
-No he cambiado para complacerte, Liv... tú me has cambiado.
La rubia siguió meneando la cabeza. Aún tenía las mejillas enrojecidas y húmedas de llorar. Y la finesa estaba también a punto de derrumbarse. ¿Entonces la iba a dejar? ¿La única mujer del mundo por la que había querido comprometerse la acababa de rechazar? La ira y la frustración comenzaron a crecer en su interior...

Por otro lado, la velada de Johanna le había ido bastante bien. La bebida era sorprendentemente barata, así que ya se había tomado unas cuantas copas y empezaban a hacerle efecto. Estaba bastante mareada, pero no le resultaba incómodo. La sensación artificial de calor le hacía sentir que estaba protegida de todo mal. Nada podría hacerle daño. Todo eran risas y música. Junto con sus nuevos amigos, que eran los de su compañera, habían estado dándolo todo a ritmo del grupo de rock universitario que tocaba y bailando como si no hubiera mañana. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que se había reído tanto, y no estaba segura de si era por el alcohol o si esa gente de verdad era tan divertida.
-Salimos a fumar, ¿te vienes? -le dijo uno de los chicos.
-Claro -dijo arrastrando las sílabas ligeramente mientras agarraba su bolso y los seguía entre la multitud.
Le vendría bien algo de aire fresco, pues empezaba a hacer calor ahí dentro. No obstante, al llegar al exterior del salón, no encontraba a ninguno de sus amigos. Demasiado cansada para ir a buscarlos, decidió que sería mejor idea quedarse junto a la puerta, la espalda contra la pared, y esperarlos. Tendrían que volver tarde o temprano. La voz de alguien hizo que levantara la vista. Era un chico. Necesitaba fuego. Le prestó su encendedor. Lo cierto era que el chico no estaba nada mal, así que decidió darle un poco de conversación.
Un rato después, ya no se acordaba de qué habían estado hablando salvo la charla casual de siempre. Vivía justo encima de ella y estudiaba Medicina. Se llamaba James... O Jack. No lo había entendido muy bien. Lo único que importaba era que besaba muy bien. La forma en que le devoraba los labios con pasión y empujaba su lengua contra la suya la excitaba. O tal vez fuera la sensación de estar enrollándose con alguien en medio de la pista de baile, cosa que hacía siglos que no hacía. Sólo cuando a él le dio por meterle un dedo en las braguitas se les ocurrió que había llegado el momento de seguir con la fiesta arriba.
Al día siguiente, tras una noche alcohólica y borrosa, la despertaron las náuseas. Estaba en una cama que no era la suya, pero como todas las habitaciones del campus tenían la misma distribución, no le costó encontrar el baño. Tras aliviarse, se lavó con agua fresca frente al espejo. No se había dado cuenta hasta ese momento de que estaba totalmente desnuda. Menos mal que había empezado a tomar la píldora, pensó. Aún le quedaban restos de maquillaje en la cara, y unos cuantos chupetones se repartían por su cuello y pecho. Mientras acariciaba una de las manchas que había en su piel, no pudo evitar sonreír a su reflejo. Al fin, se sentía viva.

10, ene | 2 comentarios Posteado por: lowlands En: El Maravilloso Mundo de la Ficción compártelo Tags: deseos internos, rpf, fanfiction, angst, romance

2 comentarios

Marlene 11 ene 2012 | 04:33 PM

WWWTTTFFF!!!???? T.T nunca lo pensé de Liv. Es verdad que Tarja cambió, pero se supone que para mejor... Las mujeres nunca están contentas... más encima, Tarja le dice que se acueste con la chica esta. No, si el mundo está patas para arriba...

Y Johanna... ella al fin está viviendo su juventud! Espero que la disfrute mucho, y que luego se de cuenta del pedazo de hombre que dejó atrás xddd Como Marco ninguno :P

lowlands 11 ene 2012 | 05:41 PM

Lo sé, eso es lo más gracioso del capítulo. Nadie se esperaba que lo de Tarja no saliera bien por culpa de Liv. Y lo de que Tarja le diga a Liv que se acueste con la otra chica tiene su "explicación psicológica". Ella cree que la atracción y el amor no tienen por qué estar siempre relacionados, así que al desahogarse de la atracción, es más fácil ver si hay amor o no.

En cuanto a Johanna... coincido contigo totalmente en que como Marco no hay ninguno! :D El próximo capítulo seguramente trate de ella también.

Saludos y gracias por comentar! ^^

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