Deseos Internos III: Capítulo XXIV
AVISO: CAPÍTULO DEPRIMENTE. Si no tienes ganas de leer cosas tristes, NO SIGAS ADELANTE.
El que avisa no es traidor: es avisador. Al final, nadie me dio muchas ideas sobre cómo continuar la historia, por lo que decidí seguir adelante como lo tenía pensado. Las cosas aún pueden cambiar. En fin, espero que os guste y leer muchos comentarios :)
24.
El camino al hospital fue eterno, agónico. Pareció que transcurrían siglos hasta que llegaron al edificio debido a la incertidumbre de cómo se encontraría su amiga. Tuvo que ser Flo quien condujera, pues Sharon estaba demasiado en shock. Utilizó todas las paradas obligatorias para tranquilizar a su compañera, que no dejaba de llorar.
-Estoy segura de que estará bien -repitió por enésima vez al salir.
-¿Y si le ha pasado algo al bebé?
No podía responder a eso. El clásico "Seguramente no le pase nada" no serviría de nada; además, ni siquiera ella misma estaba segura. En lugar de eso, le acarició la espalda tiernamente y le tomó el brazo mientras cruzaban el aparcamiento.
Las puertas correderas de la sección de urgencias se abrieron a su paso y les dieron la bienvenida a un mundo en el que personas con uniforme corrían de un lado a otro; algunos de ellos empujaban camillas, mientras que otros deambulaban por los pasillos. Al ver la desesperación en los rostros de los presentes, Flora contuvo el aliento; ahora le resultaba aún más difícil darle mensajes de esperanza a Sharon. Incluso la luz tenía un toque lúgubre. Se esforzó por no inventarse las historias de los visitantes y guió a su amiga hasta un mostrador muy concurrido.
-¡Sharon! -llamó una voz tras ellas al acercarse.
Era Cristina. Aunque apenas se habían visto dos veces, Sharon notó que no era tan alegre e inquieta como siempre. Parecía muy cansada.
-Está en esa habitación de ahí, la 112 -explicó la italiana- No me dejaron entrar, así que me senté en las sillas que están junto a la puerta.
-¿Qué ha sucedido? -fue lo único que pudo decir Sharon.
-Volvía a casa y me la encontré en el suelo de la cocina sangrando y agarrándose el estómago. Se desmayó, así que llamé una ambulancia. Llegamos hace unos veinte minutos.
La más alta frunció el ceño. Desde luego, aquello no era una buena señal. Tenía algunos conocimientos básicos de medicina, de modo que sabía que no tenía por qué significar necesariamente un aborto, aunque las probabilidades fueran pequeñas. Aunque no conocía bien a Johanna aparte de su breve encuentro en Baby Mamma's World y lo que le había contado Sharon de ella, no pudo evitar preocuparse por la chica mientras ambas seguían a Cristina a través del pasillo.
-¿Cómo está ella? -quiso saber Sharon.
-No me han dejado pasar, pero creo que sigue inconsciente -dijo la más bajita- Intenté llamar a Marco, pero no contestó. Está fuera de la ciudad hasta mañana.
-¿Entonces no lo sabe? -exclamó la holandesa.
Flo sintió una punzada de tristeza al ponerse en su lugar. La idea de volver a casa después de un viaje y descubrir que su amante está en el hospital y probablemente haya perdido a su hijo le ponía la carne de gallina. Instintivamente, le dio la mano a Sharon y la apretó ligeramente con la esperanza de consolarla un poco. La morena le sonrió débilmente al tiempo que las tres se sentaban cerca de la puerta.
-Voy a salir a fumar -les dijo Cristina- Intentaré contactar con Marco.
Sharon asintió. Flo le rodeó los hombros con el brazo a su compañera y vio alejarse a la mujer más menuda. En agradecimiento por el gesto, la otra mujer le apoyó la cabeza en el hombro y suspiró.
-Tengo miedo -murmuró.
-Sssh, estará bien -Flo le acarició la melena oscura; sus palabras se repetían como una especie de mantra.
Ambas permanecieron en silencio un rato; el sonido de las sirenas y de los pasos rápidos que se escuchaban al fondo llenaron el espacio. Sharon cerró los ojos y tomó aliento. Flo balanceaba las piernas inconscientemente, como hacía siempre que estaba nerviosa. El movimiento repercutía en todo su cuerpo y mecía ligeramente a la neerlandesa. Después de toda la tensión, notaba que le pesaba la cabeza, como si fuera a quedarse dormida de un momento a otro.
Pocos minutos después, Cristina regresó. Tenía el teléfono móvil en la mano y se lo volvió a guardar en el bolso antes de sentarse.
-Acabo de hablar con Marco. Por desgracia, no puede volver hasta terminar la entrega mañana por la mañana. Intentará venir lo antes possible; está muy preocupado.
Por supuesto que está preocupado, pensó Sharon para sí. Se incorporó lentamente y se atusó el pelo. En ese momento, una mujer con bata blanca salió de la habitación.
-Disculpen, ¿son ustedes los allegados de la señorita Settels? -inquirió.
-Sí, somos nosotros -Sharon se puso en pie inmediatamente- ¿Cómo se encuentra?
-Está estable -repuso la doctora- Sigue inconsciente, pero las constantes vitales son normales. Probablemente se despierte en un par de horas.
-Menos mal -suspiró Cristina aliviada.
-Nos gustaría que se quedase un par de días en observación, de todos modos -continuó la otra mujer- La operación ha sido complicada; nos gustaría evitar los riesgos en la medida de lo posible.
Las oyentes asintieron. Saber que su amiga estaba bien calmó la angustia de la holandesa. Sin embargo, aún había algo que necesitaba saber.
-¿Qué ha pasado con el bebé?
La expresión de la mujer de blanco se ensombreció. Sharon sintió que se le encogía el corazón.
-Temo que no hemos logrado salvar el feto -la médico bajó la mirada.
-¿Lo ha perdido? -gritó Cristina, y se cubrió la boca con las manos.
Al ver asentir a la doctora, Sharon notó que las rodillas se le debilitaban. Se aferró a Flo mientras lágrimas de amargura caían en torrente por sus mejillas. Aquello no podía estar pasando. No a su amiga. No a su hermanita.
Incluso la más grande de las tres tenía un nudo en la garganta. El dolor parecía contagiarse. Sin decir una palabra, abrazó con fuerza a su compañera.
-¿Puede quedarse una de nosotras a pasar la noche aquí con ella? -preguntó Cristina.
-Es recomendable -respondió la profesional- Pero sólo una persona. Estará demasiado débil al despertar.
-Yo lo haré -Sharon se tragó la tristeza- Yo me ocuparé de ella hasta que vuelva su novio.
28, ago | 6 comentarios lowlands En: El Maravilloso Mundo de la Ficción compártelo Tags: deseos internos, rpf, fanfiction, angst, romance

6 comentarios
Cuánta pena me ha dado Charlie. Sí que es un capítulo triste.
Por un lado, Flo sigue enamorándome con su ternura y compasión, cómo la adoro ♥ Y el gesto de Sharon al hacerse cargo de Char hasta que Marco vuelva :) En fin, ha sido un capítulo MUY triste.
Bueno, creo que mi opinión sobre tu escritura ya la sabés, disfruto mucho al leer un escrito tuyo! Ya quiero continuación.
Besos!
Hola Lei! :)
Qué alegría verte por aquí. Noto que has tardado poco en ponerte al día con Deseos Internos, jijiji.
Ya avisé de que el capítulo era triste. Estoy esperando más comentarios antes de continuar, pues estoy dudando un poco sobre cómo va a seguir la historia de Johanna. De todos modos, seguramente pronto sepas más de todos ellos :)
Besos a ti también y espero verte más a menudo por este blog!
Lamento venir a leer tan tarde el capítulo, pero al ver las letras rojas con el aviso, pensé que no era buena idea leer algo triste justo mientras estaba algo sensible hace ya muchísimos días atrás...
Bien, hoy me dispuse a darle la ojeada y he quedado destrozada con lo ocurrido a Jo, no quiero ni imaginarme cómo reaccionará al enterarse de lo sucedido... ¡¡Y Marco!! Gosh!! Él también va a pasarla FATAL.
Algo que seguir resaltando con cada cap es la presencia de Flo, ¡Qué Mujer! especialmente acá, su ternura y esa energía positiva que le brindó a Sharon ha sido para adorarla millones de veces más *-*.
Como siempre, solo me queda aplaudirte por otro tan fabuloso (aunque triste) capítulo ^^. Saludazos guapísima!
No te preocupes, te entiendo :) Si estabas un poco sensible, lo último que necesitabas era leer algo así... Espero que ya estés mejor.
Las reacciones tanto de Jo como de Marco las sabrás en el capítulo siguiente, que también será ligeramente agridulce. En principio, me sentía algo culpable por haber escrito algo tan trágico, así que esperaba comentarios para saber si lo iba a cambiar... Sin embargo, al final, como nadie me ha dicho lo contrario, he seguido con la historia tal y como la tenía en mente.
Coincido en que Flo es un amor, y más que la vas a adorar en las próximas entregas (aunque hay algo en el futuro que podría hacer que le perdiesen algo de cariño, jeje). En fin, no spoilearé más.
Me alegra que en definitiva te haya gustado el capítulo. Saludos a ti también, preciosa! :)
T.T que pena!!... pobre Jo. No se lo merecía para nada. Ella es tan buena persona. Y que decir de Marco u.u
Ahora hay que ver como va a afectar esto a ellos como pareja. Según he leido y escuchado, cosas como estas o los junta o los separa. Esperemos que sea lo primero.
Lo sé, ni ella ni Marco se lo merecían. Siempre es triste que les ocurran cosas malas a las buenas personas, tanto en la ficción como en la vida real (y, por desgracia, suele ocurrir :() Por supuesto que esto afectará en algo a su relación, pero no será exactamente de la manera más "previsible". De hecho, es posible que se empiece a odiar ligeramente a dos personajes... y ya no spoileo más xD
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