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Amaneceres blancos
FELIZ NAVIDAD...
FELIZ AÑO NUEVO...
FELIZ SOLSTICIO DE INVIERNO...
FELICES FIESTAS...

Este año toca a su fin, así que supongo que ha llegado el momento de mirar atrás y pensar en todas las experiencias - buenas y malas - que he vivido en los últimos doce meses. A pesar de las luces, las ñoñerías que ponen en la tele y los bonitos paisajes cubiertos de nieve, la Navidad no es sólo una época de alegría y celebraciones. Los ateos más pesimistas lo ven como la mayor muestra de consumismo; aquellos que han perdido a sus seres queridos sienten la nostalgia de pensar en los momentos que no volverán a compartir con ellos; y los que no se pueden permitir ser parte del "espíritu navideño" miran con envidia las grandes cenas familiares y los regalos de sus vecinos.
No creo en Dios; al menos, no de la forma en que me enseñaron. Tampoco entiendo los repentinos arrebatos de solidaridad que experimentan ciertas personas a finales de diciembre (¿si de verdad eres tan altruista, no deberías pensar en los pobres niños africanos más a menudo que sólo dos semanas al año?) Para mí, la Navidad no es más que una buena excusa para salir de la rutina, al igual que todas las vacaciones, dar y recibir regalos, ver a mis padres y mi hermana... y una época de nostalgia, pero de otra clase. Estamos a unos cuatro días del Fin de Año. La niña que hay en mí aún lo sigue viendo como el comienzo de una nueva era, un momento en el que recordar lo que dejo atrás y lo que podría avecinarse.
El 2007 fue increíble. El 2008 estuvo lleno de acontecimientos. El 2009 fue una locura. Mentiría si dijera que el 2010 ha sido uno de mis mejores años. No es que haya sido el peor, pero si tuviera que escoger una palabra para describirlo, seguramente lo calificaría de agridulce. Ha estado lleno de cambios, algunos para bien, y otros... bueno, el tiempo lo dirá.
Por primera vez en mi vida, recibí a la nueva era lejos de casa, en un lugar que esperaba convertir en mi hogar en un futuro próximo. Sin embargo, el destino parecía tener otros planes para mí. Poco antes de Semana Santa, me arrepentiría de haber gastado tanto tiempo y dinero en alguien que no lo merecía. Aquello, no obstante, me dio la oportunidad de centrarme en otras cosas: hacer nuevos amigos, considerar otras opciones, replantearme lo que quería de verdad... Pero sobre todo, me concentré en aprovechar al máximo mis dos últimos meses en Salamanca, tanto académica como personalmente.
Junio empezó con mi graduación, un final feliz para un capítulo muy especial de mi vida. Satisfecha del trabajo bien hecho pero triste de decir adiós a Salamanca, me dirigí a Ibiza. En medio de mi tormenta de verano, de la que preferiría no hablar en profundidad, dos cosas hicieron que la estación fuera diferente de todas las anteriores: por un lado, las clases de canto tan poco convencionales de Joaquín; por otro, una fantástica semana en París con mi familia.
Aquellos tres meses de incertidumbre terminaron con algo de claridad y mi regreso al único lugar al que podría referirme como mi ciudad. Fue un inicio duro y frenético, en el que me preguntaba si el máster de verdad sería para mí... y tuve que mudarme del piso a las dos semanas. Por suerte, aquello supuso la posibilidad de enfrentarme y superar dos de mis mayores temores: compartir vivienda con un amigo y usar una cocina de gas. Ni que decir tiene que a partir de ahí fue cuando el año empezó a mejorar considerablemente. Mi vida social se ha enriquecido mucho (Dani, parte de esto te lo debo a ti), he aprendido a apreciar el máster (o más bien a la gente encantadora que he conocido ahí)... y al fin he encontrado el aporte creativo que necesitaba mi vida, y sobre todo la fuerza y el entusiasmo para luchar por ello.
Ahora, al mirar al frente, siento un cierto optimismo respecto al futuro. Y probablemente sea porque no espero nada en particular del nuevo año, excepto una cosa: orientación. Venga lo que venga, sabré que es por un motivo. El viento que cierra una puerta abre una ventana, así que confiaré en que el destino me dé lo que necesite, aunque a primera vista no lo parezca. Por eso, mi único propósito de Año Nuevo para el 2011 será mantenerme firme y no perder la energía; volver a alzarme de las llamas como el fénix que siempre quise ser. Y, por supuesto, no dejar que nada ni nadie me esclavice.
PD. Esta vez no he publicado la típica entrada para dar las gracias. Por supuesto que tengo muchas cosas por las que estar agradecida, pero aquellos que habéis estado a mi lado y habéis hecho tanto por mí ya sabéis quiénes sois. Sólo espero que la vida haga que nuestros caminos se vuelvan a cruzar y, en unos casos más que en otros, que encontréis la lucidez para aclarar vuestras mentes y os nazcan un buen par de cojones para enfrentaros a cualquier reto.
27, dic | 4 comentarios lowlands En: Estudiantes Desesperadas compártelo Tags: feliz ano nuevo, personal, vacaciones, celebracion

4 comentarios
También yo te deseo una muy felíz navidad )(atrasada)) y un próspero año nuevo 2011 que espero que esté lleno de ´propósitos y alegrías.
¡¡Saludos!!!!
Espero que hayas superado el miedo... a la cocina de gas :P (el otro, ya sé yo que sí). Ojalá nos/te nazcan pues un buen par de cojones, como tú dices. A mí, por lo menos, me hacen falta. Pero me remito a nuestra (larga) conversación de Nochevieja (universitaria) :) ¡¡Feliz Navidad!!
Ooooh que cosas más bonitas dice mi zorrón anual XD!! La verdad es que tu 2010 ha sido bitersweet, a la vista de los acontecimientos... pero hija, zorrón y cuenta nueva, dicen no? No te voy a felicitar ahora el año, que dicen que da mala suerte antes de fecha... pero el 31 tendrás mi mensaje n.n!!
@Briegas, jajajaja, zorrón y cuenta nueva! xD Me ha gustado mucho! Y ahora que ya no es antes de tiempo... FELIZ AÑO NUEVO!!!
@Mammen Moon, sí, los cojones son más necesarios de los que parece. A mí también me vendría bien que me crecieran más (porque sé que los tengo, y se ponen en funcionamiento en los momentos más inesperados). ¡¡¡FELIZ AÑO A TI TAMBIÉN!!!
@Mariana, muchas gracias por los deseos! :) Feliz Navidad atrasada y Feliz Año a ti también!
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