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Terra
La Coctelera

De nómada y estudiante desesperada a artista en progreso

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Deseos Internos II: Capítulo VIII

Aquí os dejo el octavo capítulo :D Empezaremos con una escena divertida a la par que sexy (jejeje), para luego adentrarnos en nuestra pareja favorita, que todavía vive más o menos "en perfecta armonía"... Aviso ya de antemano de que este capítulo va a ser muuuuuy ñoño, así que espero que nadie vomite después de leerlo xDDD ¡Ah! Y también nos encontraremos con otra escena un tanto explícita, aunque más breve que las anteriores, así que ya sabéis: si creéis que os puede traumatizar, dejad de leer. De todos modos, espero que lo disfrutéis ;)

 

8.

 

Al fin era viernes. Las últimas clases en la universidad ya habían pasado, y los estudiantes volvían a casa para disfrutar del fin de semana. Para Johanna Settels, una de las mejores cosas de estar sola en casa era tener la oportunidad de bailar a lo loco. Era una manera fantástica de liberar estrés. Aprovechó que su único compañero de piso aún estaba trabajando y no volvería hasta por lo menos dos horas más tarde y encendió el estéreo casi al máximo volumen; estaba dejando los libros y la mochila en su cuarto cuando se le ocurrió una idea maligna. Sin pararse a dudar, se quitó la ropa por completo y corrió al salón para seleccionar la canción que quería escuchar.
La sala se llenó de una melodía alegre de los años 60, y Johanna comenzó a moverse, agitando los brazos con energía y dando unos salittos. No le importaba parecer tonta; era muy divertido. Fingió estar en un videoclip, y se permitió cantar con la música y dejar que el espíritu de la canción la poseyera del todo.
-No, you just have to wait; she said love don't come easy...
Con el mando de la televisión como micrófono y el cabello en movimiento cada vez que sacudía la cabeza, continuó su actuación. Ya no estaba haciendo el tonto en el salón, sino dando un espectáculo maravilloso ante un gran público que la animaba y chillaba. Los focos del escenario la iluminaban, y todos sus fans coreaban el nombre de su estrella. Estaba tan concentrada en la canción que todos los sonidos parecían alejarse...
Mientras tanto, Marco se despertó al escuchar una música animada y algo estridente. Imaginó que Johanna estaría de buen humor y celebrándolo, así que se despertó con un bostezo y se dirigió al salón para darle la enhorabuena por lo que fuera... o al menos para pedirle que bajara el volumen. Pero cuando llegó allí, se le pasó el cansancio de golpe, y perdió la capacidad de hablar. O bien estaba soñando, o su compañera de piso de 20 años estaba allí frente a sus ojos en traje de nacimiento. Pestañeó unas cuantas veces, deseando que sólo fuera su imaginación, pero la escena persistía. De hecho, Johanna dio una vuelta y ahogó un grito al verlo.
-¡Marco! ¿¡Qué estás haciendo aquí!? -preguntó mientras cruzaba las piernas y se cubría el pecho con los brazos -¿No estabas en el trabajo?
-He... he tenido t-turno de mañana -murmuró y dio un paso atrás- Lo siento...
Nadie podría haber dicho quién de los dos estaba más avergonzado. El sueco se apresuró en llegar a su habitación, y empujó la puerta con tanta fuerza tras de sí que dio un portazo. Johanna apagó la música y se escondió también en su dormitorio. Hubiera jurado que había visto un cierto color en las mejillas de su compañero por primera vez... al igual que un bulto en sus pantalones, pero rezaba porque lo último fuera un truco de su mente. ¡¿Dios, podría todo ser aún más incómodo?!

Fuera hacía un buen día. El invierno estaba al llegar, pero hacía bastante calor para ser el final del otoño, así que cierta pareja había escogido salir a disfrutralo. Mientras se encaminaban hacia la puerta, Tarja se sorprendió tarareando una melodía alegre que ni siquiera reconocía. Su novia sonrió mientras su mano alcanzaba la de la finlandesa y le daba un pequeño apretón. Entonces se fijó en la extraña expresión con la que la miraba la otra mujer, que se mordía el labio.
-¿Ocurre algo? -inquirió Sharon.
-Sólo es que... no me gusta hacer manitas, y menos en público.
-Ah, lo siento -apartó la mano.
-No pasa nada -la mujer de ojos verdes continuó caminando con una sonrisa incómoda.
La holandesa frunció el ceño mientras jugaba con los dedos. No pudo evitar preguntarse si su chica estaría enfadada a ella por algún motivo que desconocía. Sin embargo, antes de que pudiera interrogarla, la otra habló:
-Bueno, ¿y qué tal tu día? ¿Algo interesante?
-En realidad no.
-¿Qué has hecho?
-Dormir.
-¡Dios, te tienes que haber aburrido muchísimo! ¿Has pensado en volver al restaurante o algo así? Parecía que te iba bien allí.
Sharon se encogió de hombros. Tarja inspiró, esperando no haber resultado autoritaria. Sabía que su novia necesitaría tiempo para curar sus heridas del todo y no quería presionarla, pero su parte práctica sentía que era hora de que se buscara un trabajo.
-Es que estaba pensando -se justificó- Que a lo mejor ahora que estás mejor, si te aburres tanto, a lo mejor te gustaría... no sé, tener algo que hacer.
-Bueno, supongo que podría buscarme algo... -repuso la morena sin mucho afán.
-Por cierto, ¿has seguido escribiendo últimamente?
-A veces.
-¡Bien! Espero que me lo dejes leer pronto, me encantan tus poemas. Aquel del agua que arde era una maravilla, tan apasionado y tan sensual...
-Gracias -sonrió Sharon- Lo cierto es que trataba de ti... de nosotras.
-¡Jaja, me gusta! -rió Tarja mientras llegaban a una de las zonas más bonitas que rodeaban la casa. Era una paseo de árboles flanqueado por bancos a ambos lados. Ahora, sin las hojas, se veía un tanto desnudo, pero aun así impresionaba. Unos pasos después, Sharon se sentó y miró a la finesa esperando que siguiera su ejemplo. Tarja lo hizo mirando distraídamente a su alrededor. Sonrió levemente al notar que su amada le colocaba la cabeza en el hombro.
-Me encanta este sitio -comentó.
-A mí también -coincidió Sharon entre risas.
-¿Por qué no seguimos caminando un rato más? Me gustaría llegar al torrente; esa zona es muy inspiradora.
-¡Sí! -dijo Sharon al levantarse- Vamos.
Ambas caminaron unos minutos en silencio. Empezaba a oscurecer, pero los ojos gatunos de Tarja parecían atraer la luz hacia ellos. Sharon no podía dejar de mirarlos; pero la finlandesa parecía no darse cuenta, pues estaba ocupada admirando los alrededores.
-Pasear por la naturaleza después de un largo día es tan relajante...
-Sí, y muy bonito -completó la chica de ojos marrones.
Harta de reprimirse, Sharon tomó el brazo de su amiga con la mano. Sintió como la otra mujer se tensaba ligeramente. Tarja se volvió hacia ella y le miró a los ojos.
-Hoy estás muy... tierna.
Algo había en el tono de su voz que le dijo a la morena que aquello no era un cumplido.
-¿No te gusta?
-Sí. Pero me resulta extraño hacerlo en público.
Sharon alzó una ceja. Si bien el parque era un lugar público, no había nadie alrededor.
-¿Por qué?
-Es que siempre he odiado esas parejitas felices que se enrollan todo el tiempo aunque haya gente delante. ¡Me pone enferma!
-Ah, entiendo...
Al retirar la mano, la finesa se dio cuenta de que su rostro se ensombrecía. Como ocurría a menudo con Sharon, sintió la necesidad de dar una explicación. Tratar con alguien tan hipersensible era algo nuevo, y a veces no sabía cómo reaccionar.
-No estoy acostumbrada a eso, ¿sabes? Pero tampoco quiero que te sientas decepcionada ni rechazada.
La otra chica resopló.
-Sólo quiero poder tocarte sin que digas que lo odias.
-No lo odio -corrigió Tarja- Me encanta cómo me tocas... pero en privado. No me siento cómoda haciendo de parejita acaramelada en la calle.
-Vale -la neerlandesa suspiró.
-Mira, Sharon, sé que eres la clase de persona que necesita mucha atención... pero yo también necesito mi espacio de cuando en cuando.
-Lo sé... pero me gustaría que me dieras algo de atención en público.
-¿Pero por qué? ¿Para qué?
-Porque así al menos parecería que de veras quieres estar conmigo.
Allí estaba otra vez. Por mucho tiempo que pasara, Sharon aún actuaba como si la fuera a defraudar en cualquier momento, y aquello frustraba a Tarja. Creía que ya le había demostrado lo suficiente, tanto con hechos como con palabras, que realmente le importaba y sólo quería hacerla feliz. Al parecer, aquello no bastaba.
-¿Por qué tienes que ser tan insegura? -resopló.
-Kimberly me usó, Tarja. ¡Cómo no voy a ser insegura!
-¡Oh, joder! ¿Te das cuenta de que no soy ella, verdad? -rugió la finesa- ¿Sabes que no soy una rubia tonta que sólo quiere experimentar, no?
-Lo que tú digas.
-¡Sharon! ¿A qué ha venido esto?
-Sólo quiero ternura.
-No. Quieres que te tranquilice, y ya estoy harta. Llevas casi tres meses conmigo; ya deberías conocerme. Aparte de eso, hace casi medio año que rompiste con Kimberly. He intentado tener paciencia, pero creo que ya va siendo hora de que dejes de ser tan dependiente.
Cuando vio que aquella mirada castaña se desviaba hacia el suelo, supo que había sido muy dura. Su razón le dijo que no había hecho nada malo; el amor cruel también era necesario a veces. Aun así, odiaba ver lágrimas en los ojos de Sharon. Tragó saliva y le habló con más suavidad:
-No quería ofenderte...
Pero la otra mujer simplemente sacudió la cabeza y siguió caminando. Tarja la siguió.
-¿Estoy haciendo algo mal?
-No...
-¿Entonces por qué no eres feliz? Cada vez que me pides que te tranquilice, me haces sentir como si fuera la peor novia del mundo.
-Porque no me tranquilizas.
-¿Y qué es lo que quieres que haga?
-No lo sé.
Un suspiró salió de la garganta de la finlandesa. Negó con la cabeza.
-Sinceramente, no sé cómo puedo demostrarte que no te voy a dejar por un hombre como Kimberly. Y en cuanto a lo de querer estar contigo... bueno, ya sabes que soy muy independiente. Si estoy contigo, es porque quiero.
-Lo sé.
-¿Qué más necesitas?
Tarja dio un paso hacia su amiga y amante, que se encogió de hombros. La rodeó con los brazos y la atrajo hacia así mientras se inclinaba hacia ella.
-¿Me creerás si te digo que eres una auténtica belleza y que si no quiero abrazarte ni besarte en público es porque tengo miedo de no ser capaz de parar ahí?
-Sí...
Se alejó un poco para acariciar la mejilla de la holandesa. Después posó los labios sobre los suyos.
-¿Te sientes mejor? -preguntó suavemente.
Sharon asintió.
-¿Ves? Yo también puedo ser tierna -sonrió la bella nórdica.
-Gracias...
-Oye, no me des las gracias -le acarició la cara- Si no, parece que te estuviera haciendo un favor.
-Vale...
-Tienes que aprender a ser más fuerte y decir lo que quieres. ¡No! Tienes que aprender a saber lo que quieres y exigirlo. Eres una chica muy especial y te mereces lo mejor.
Al oír aquello, la morena se mordió el labio. De alguna manera, era halagador, pero también le hizo sentir mal.
-¿Crees que soy una debilucha? -preguntó.
-No. Creo que estás demasiado acostumbrada a que te traten como una mierda. A veces eres demasiado buena, incluso con aquellos que no se lo merecen. No debería ser así.
-Lo sé... pero no creo que pueda ser mala.
-No te hablo de ser mala, Sharon. Sé que en el fondo tienes mucho carácter, sólo tienes que aprender a utilizarlo. Sé un poco más egoísta. Piensa en lo que tú quieres.
-Pero esa era la antigua Sharon -dijo- Y no me gustaba.
-Bueno, a lo mejor no deberías deshacerte de ella por completo. Me gustas mucho tal y como eres, y no quiero que cambies. ¿Pero sabes qué? Antes que tu novia, soy tu amiga. Y como amiga, no quiero que sufras.
Esta vez fue el ángel de ojos marrones quien la abrazó. Su novia le devolvió el abrazo con ammor.
-¿Qué quieres hacer ahora, enkeli? ¿Nos vamos a casa?
-¿Tú quieres?
Tarja sonrió. Se esforzó por no poner los ojos en blanco.
-¿Qué te acabo de decir? Piensa en lo que tú quieres.
-Es que de verdad me da lo mismo...
-En ese caso, creo que deberíamos irnos a casa. Se hace tarde. Además -una sonrisita se dibujó en la cara de la finlandesa al entrelazar su brazo con el de Sharon- Quiero enseñarte algo.
-¿Qué es?
-¿Sabes qué día es hoy?
La neerlandesa negó con la cabeza.
-Hoy hace dos meses que me mudé a vivir contigo y... eh... te he comprado una cosita.
Sintió que se ponía colorada. No obstante, mereció la pena sólo por ver cómo se le iluminaba el rostro a Sharon.
-¿En serio? -exclamó.
-Sí. Pero no es para tanto. Y es una ñoñería.
-¡Estoy deseando verlo! -la sonrisa de la morena creció.
-Lo verás cuando lleguemos a casa -Tarja le dio un beso en la cabeza.
-¿Sabes? No hace falta que lo hagas... si no quieres, claro.
-¿El qué?
-Lo de mostrar afecto en público.
-Ah. Es que me apetecía -repuso la dama de ojos esmeralda.
Y un rato después, al llegar a casa, se resolvió el misterio. Apenas habían entrado cuando Tarja corrió a la habitación y volvió con un pequeño regalo. Su novia sonrió al recibirlo.
-Como he dicho, no esperes demasiado -repitió la finesa con una sonrisa tímida.
Sharon desenvolvió el paquete con cuidado de no romper el papel, y mostró un precioso libro en blanco. Al sacarlo de la caja, miró a Tarja con felicidad y agradecimiento. La otra mujer aún parecía muy avergonzada.
-Pensé que sería una forma simpática de decirte que no quiero que dejes de escribir. Y ahora, mientras lo abres, voy a preparar la cena.
Con aquellas palabras, prácticamente huyó a la cocina y dejó a la bella holandesa sola con su regalo. Para añadir más a la sorpresa, en una de las primeras páginas había dibujado un hermoso ángel. En la siguiente, reconoció la letra de Tarja.

Anoche soñé que tenía un ángel. Me desperté en medio de la noche, mientras una suave brisa soplaba entre las cortinas y allí estaba, sonriéndome; me veía dormir desde los pies de la cama. Me tendió la mano. Yo la tomé sin dudar.
De repente, estábamos sobrevolando el mundo, y sus alas se extendían en el viento. ¡Qué increíblemente preciosa es esta tierra si la ves desde allá arriba! Mi ángel me mostró todas las maravillas ocultas, todos los lugares lejanos que no había visto ni en mis fantasías. Era de noche, pero no estaba oscuro. Miles de brillantes estrellas no sguiaban en nuestro viaje.
Luego me devolvió a mi cama. Me besó la mejilla y prometió que seguiría enseñándome los encantos secretos de nuestro planeta. Cada día de mi vida sería una nueva aventura, me dijo, y fuera lo que fuera lo que nos encontráramos en nuestro camino, siempre estaría allí para protegerme. "Seguiré estando aquí cuando despiertes", me susurró al oído. Y con aquellas dulces palabras, reposé la cabeza y cerré los ojos, y pronto floté hacia el mundo de los sueños.
Cuando la luz del día me despertó, miré a mi alrededor sobresaltada. El ángel no estaba allí. La tristeza se apoderó de mí: ¡cuánto habría deseado tener a mi ángel allí conmigo! Pensé que sólo había sido un sueño, y me volví hacia el otro lado... entonces te vi. Estabas allí durmiendo plácidamente junto a mí, con esa sonrisa tan tierna en los labios. Entonces lo entendí: tú eres mi ángel.

Mientras Tarja siguió preparando la ensalada, Sharon leyó el cuento unas cinco veces seguidas. Le encantó de veras. Dejó el libro sobre la mesa y caminó hacia su amada. Al principio, no se dio cuenta de su presencia, pero dio un respingo al notar que la neerlandesa la envolvía con los brazos desde detrás.
-¡Ha sido precioso!
El color se subió a las mejillas de la finesa. Aun así, no pudo ocultar su sonrisa.
-Es una cursilada...
-Pero ya sabes que a mí me encantan las ñoñerías.
-Sólo es que... me dijiste que te gustaban mis dibujos. Y bueno, después de pintarte el ángel, me inspiré.
-Pues ha sido fantástico -murmuró la morena.
Al hablar, le besó el hombro. La otra mujer dejó escapar gemidito.
-Me alegra que te haya gustado tanto.
La chica de ojos marrones soltó una risilla. Tarja dejó lo que estaba haciendo un momento para volverse y rodearle el cuello con los brazos. Las dos mujeres se besaron con ternura.
-Sólo quería tener un buen detalle contigo.
Una encantadora risita y otro beso fueron la única respuesta de Sharon. Poco a poco se intensificó, y la más pequeña de las dos dejó que sus manos viajaran automáticamente hasta la parte baja de su espalda hasta estrujarle ligeramente el trasero. La otra chica, que le acariciaba el cabello negro a su novia, soltó un gemido. Sin darle tiempo a defenderse, la finesa introdujo un dedo en sus pantalones y le hizo jadear mientras sus bocas se fundían en un beso más fogoso y apasionado. Pronto encontro el punto más débil, sin esfuerzo aparente. Le dio la vuelta y sus labios y dientes empezaron a ocuparse de un lado de su cuello para darle aún más placer.
Cuando Tarja alcanzó uno de sus pechos, la mujer de ojos marrones ya se sentía débil. Dejó que sus labios se toparan con los de su dama una vez más, y le mordió el inferior con fuerza, pues ya notaba que su excitación estaba a punto de alcanzar la cima. La otra captó las señales inmediatamente y aumentó la velocidad y la intensidad con la que movía los dedos sin dejar de prestar atención a otras partes de aquel precioso cuerpo.
-¡Síiii! -gritó Sharon cuando un cosquilleo explotó en su interior.
-¿Te ha gustado? -susurró su amante entre besitos en el cuello, al tiempo que le abrazaba la cintura.
-Sí -jadeó.
-¿Ves? Es difícil resistirse a ti... sea donde sea.
-Y me encanta.
Con una sonrisa sensual, la chica de ojos verdes le recorrió el cuerpo con las manos. Se le acercó más a la oreja y le habló con voz suave y seductora:
-Eres demasiado sexy. Lo único en lo que puedo pensar al verte es en cómo me gustaría darte placer y ver qué sabe hacer ese cuerpo tan asombroso.
Sin duda, Tarja sabía manejar las palabras. Aquel pequeño discurso hizo gemir a la holandesa, que cerró los ojos.
-Me excitas muchísimo -dijo déblimente.
-Tú también tienes esos efectos en mí, nena.
Sharon se giró para besar a su mujer de nuevo. Aparte de eso, sorprendió a la finlandesa empujándola contra la encimera. Tarja ahogó un grito y se aferró a las caderas de su amante.
-¿Qué vas a hacerme? -mantuvo su tono sensual.
-Voy a hacerte el amor -susurró la morena contra su boca.
-¿Y cómo lo vas a hacer?
-¿Cómo quieres que lo haga?
-Con pasíon -la mujer de ojos verdes le lamió aquellos dulces labios rosados- Vuélveme loca.
Su novia dejó que sus manos se movieran hacia abajo para desabrocharle los vaqueros e intensificó el beso. Cuando deslizó el dedo en el interior de sus braguitas, una sensación ya familiar, cálida y húmeda a la vez, le dio la bienvenida.
-¿Ves lo que me haces?
Tarja acompañó aquellas palabras con un mordisco erótico en el cuello. Con un gruñido, Sharon empezó a frotar, y notó cómo se tensaba el cuerpo de su amada con su tacto. Pronto comenzó a gritar, a veces incluso a soltar improperios, lo cual la excitó aun más y la animó a hacerlo más intenso. Cuando ya percibió aquel torbellino de placer en su interior, se agarró con fuerza al hombro de la holandesa y le clavó las uñas hasta dejar un arañazo.
-¡Eres maravillosa! -le miró a los ojos, aún sin aliento tras el orgasmo.
Ni siquiera fueron capaces de dejar de tocarse durante la cena. Si no eran sus manos, sus pies jugueteaban bajo la mesa. El reloj de la cocina marcaba las nueve cuando terminaron.
-¿Te apetece hacer algo en especial? -preguntó Tarja.
-No, en realidad no.
-Estaba pensando en salir a correr mañana. ¿Quieres venir? Es un aburrimiento hacerlo sola.
-Vale, iré contigo -sonrió Sharon- Entonces... ¿nos vamos a la cama ya?
-Para mí aún es pronto, pero si estás cansada...
-Lo cierto es que sí.
-Entonces vamos.
La finesa se dirigió a la habitación. Pero se detuvo cuando a Sharon le vino algo distinto a la mente.
-¡Espera! ¿Quieres que salgamos o algo?
-¿Ahora? -levantó una ceja- Creí que estabas cansada. Además, tenemos que conservar nuestras energías para salir a correr.
-Lo que tú quieras, amor.
Aquello le hizo daño en los oídos. Odiaba que su novia se comportara de esa manera tan sumisa. ¿Es que acaso no le había prestado atención?
-Sharon... ¿cuándo dejarás de hacer eso?
-¿Hacer qué?
-Es justo de lo que hablábamos durante el paseo. ¿Por qué no dices lo que quieres en lugar de dejar que otros elijan por ti?
-¡Porque no sé lo que quiero hacer!
-¿No decías que estabas cansada? -preguntó Tarja confusa.
-Pues sí...
-¿Entonces por qué te ibas a obligar a salir? -le sujetó el rostro con las manos para obligarla a establecer contacto visual- Si no empiezas a decir lo que quieres y a defenderte, todos seguirán pisoteándote. ¡No mereces eso!
-Nadie me está pisoteando -contradijo Sharon.
-Lo sé. ¿Pero por qué obligarte a hacer cosas que no quieres? No me digas que crees que voy a huir sólo porque estás cansada y no quieres salir...
-Sólo es que no quiero parecerte aburrida.
Sus ojos de esmeralda aumentaron de tamaño al escuchar aquella respuesta. Aunque no fuera gratamente, Sharon siempre lograba sorprenderla.
-¿Me he quejado alguna vez de que seas aburrida? Y aunque lo hiciera, deberías sentirte orgullosa de tu forma de ser.
-¿Debería estar orgullosa de ser perezosa y aburrida?
-¿¡Qué!? ¡No eres nada de eso! -exclamó la finlandesa.
-Pues yo creo que lo soy... -dijo la otra mujer débilmente.
-Oye, eso ya es otra cosa. Si no eres feliz con tu personalidad, eso significa que hay algo que debe cambiar. Pero nunca lo hagas por otra persona.
Vio que su novia se mordía el labio. Y una vez más, una parte de sí misma se preguntaba si habría sido demasiado dura o le estaría dando demasiados sermones. Lo único que quería era que Sharon se valorara a sí misma como debía.
-¿Podemos irnos a la cama? -inquirió la neerlandesa.
-Claro.
Cogidas del brazo, las dos se encaminaron al dormitorio y se cambiaron rápidamente. Cuando Tarja se deslizó bajo el edredón, inmediatemente notó que Sharon se le abrazaba. Dejó que sus miradas se encontraran y reparó en la expresión suplicante de aquellos cálidos ojos marrones.
-¿Te encuentras bien?
-Tengo frío.
-¡Ah!
Rodeó a la otra mujer fuertemente con los brazos, y frotó su cuerpo contra el suyo para darle calor. En su cabeza, la morena se preguntaba si sería el momento adecuado para decir las palabras que había querido pronunciar durante tanto tiempo.
-¿Tarja?
-¿Sí?
Tras una breve pausa en la que trazó círculos en el vientre de la finesa, habló con suavidad sin dejar de mirarse los dedos.
-Te quiero.
La sangre se le heló a Tarja unos segundos. Llevaba mucho tiempo temiendo aquel momento; aun así, no esperaba que llegara tan pronto. Aunque una parte de ella quería responder, no lo logró. Era demasiado. Aunque apreciaba de verdad a Sharon y en el fondo estaba segura de que sentía lo mismo que ella, dejó que su pánico irracional tomara el control, como siempre. Hacía falta una reacción, y rápida. Por ello, giró la cara y apretó la boca contra la de la holandesa; el beso que le dio era tierno y cariñoso, y esperaba que expresara lo que no podía decir en palabras. Tras un contacto largo, se separaron, la morena aún sonreía feliz y pronto se durmió con la cabeza apoyada en el pecho de su novia. La otra mujer, por su parte, continuó despierta con la mirada en el techo; permanecía inmóvil mientras su alma temblaba de terror. Demasiado tarde: Sharon ya estaba completamente enganchada a ella.

26, sep | 3 comentarios Posteado por: lowlands En: El Maravilloso Mundo de la Ficción compártelo Tags: deseos internos, rpf, fanfiction, romance, angst

3 comentarios

Lucio 26 sep 2010 | 04:09 AM

Para empezar, no tenes porque menospreciar este capitulo, fue muy bonito XD y creo que ya no hace falta las advertencias sobre las escenas explicitas, si despues de ver como Koskela expresa su amor por la morena (muchas veces ;D) no hizo que corrieramos a por un psiquiatra, nada mas podra afectarnos, estamos "curados de espanto" jajajajaja.
Peculiar y divertido a la vez los momentos de relax que se toma Johanna, y como lo descubrio el vikingo XDDD , eso ha estado buenismo jajajaja.

Me gusto mucho la conversasion de Tarja con Sharon en el parque, me convence mas de cuanto la quiere a su novia-amiga ;), dialogos asi me llegan mucho (hasta me conquista mas que ciertas escenas =) )

Y al parecer, la fobia de expresar verbalmente el amor por Sharon se va a terminar de convertir en la punta del iceberg : P, tarde o temprano Tarja no podra disfrasarlo mas . (es increible, pero algo tan simple como decir "te quiero" puede resultar un baldazo de agua fria)

Por favor, dejanos mas capitulos ñoños que lo he disfrutado mucho XD
Saludos, abrazos y besos XD, cuidate ; D

SharonLiv 26 sep 2010 | 09:00 AM

Awww pero que capítulo mas adorablemente bello *O*, creo que al igual que Sharon, me encantan las ñoñadas xDD...

Debo mencionarte que me hizo mucha gracia lo que escribiste antes de dejarnos el cap jaja xDD, lo único que ahora puede hacerme vomitar al leer el escrito es que vuelva a tener protagonismo la zorra de Kimberly jaja xDD y como seguramente no va a pasar estaré libre de nauseas jeje.

Y ya entrando de lleno en el cap, pues con ese comienzo tan divertido entre Johanna y Marco uff casi muero infartada de la risa xDDD, la pelirroja es taaaaan genial!! *O* , sin duda esta divertida escena entre ambos es una de las más gloriosas xD.

Por otro lado ese paseo entre Sharon y Tarja estuvo maravilloso y ganó más puntos con esa gran conversa que tuvieron ambas, no hay duda que juntas son un amor *w*. Ahora con la escena al regresar a casa, yo sinceramente creo que si recibiera de mi novia un libro con semejante dibujo y escrito, me derretiría ahí mismo!! es tan tierna la forma en que Tarja se comporta con Sharon, todo casi perfecto por ahora!!, pero lo difícil que le resulta a Koskela soltar la sola frase "Te quiero" va a hacer que la perfección desaparezca (lo cual ya está ocurriendo).

Y bueno para finalizar solo decir que me requete-encantan las ero-escenas *O* jiji, tooodooo tan bien detallado que me emociona xDD

Saludos amigaza y gracias por el capi wiiiiiii ;D

lowlands 26 sep 2010 | 03:00 PM

@Lucio, no te preocupes, ya borré los comentarios :) Las advertencias las sigo poniendo por si alguien que no esté familiarizado con "Deseos Internos" o conmigo entra en el blog por casualidad.

Jajaja, sí, estoy orgullosa del momento Johanna xDDD Y me alegra ver que te gusten casi más los diálogos tiernos entre Sharon y Tarja que las escenas explícitas, jajaja (aunque yo disfruto igualmente escribiendo ambos) Tienes mucha razón en que la finesa quiere muchísimo a su novia, pero simplemente tiene pánico de decirlo en voz alta (poco a poco iremos sabiendo por qué)

Gracias por el comentario sobre los capítulos ñoños xDDD Creo que a partir de ahora llegará algo más de drama, pero la verdad es que es difícil resistirse a escribir alguna cursilada cuando se trata de Sharon y Tarja ;)

Saludos, abrazos, besos y todo lo demás a ti también! jajaja

@SharonLiv, vaya, me alegro de que seas igual de ñoña que Sharon! xDDDD La verdad es que me da mucha vergüenza, pero en el fondo yo mataría porque alguien me escribiera algo tan bonito y me llamara ángel. No te preocupes, por suerte no creo que Kimberly vuelva a pisar por aquí (y menos después de cómo le dejó la cara Tarja jajajaja).

Sabía que el baile sensual de Johanna iba a tener éxito ;D En realidad hay que culpar a una amiga mía por darme ideas malignas.

Y sí, por desgracia la perfección empieza a desvanecerse... Pero eso también es parte de lo bueno de esta historia: no hay ningún personaje perfecto. Incluso Tarja, que parece la mujer ideal, tiene sus defectos.

Me encanta que te gusten tanto mis escenas explícitas xDDD Por esa parte, también hay que darle las gracias a mi querida compañera de role-play que interpretó el papel de Sharon a la perfección desde la escena del paseo hasta el final de este capítulo y en los capítulos 4 y 5.

Saludos y un abrazo a ti también, gracias a ti por animarme a seguir escribiendo! :D

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