Deseos Internos II: Capítulo IV
¡ATENCIÓN! La siguiente entrada contiene escenas explícitamente eróticas y lenguaje vulgar que podrían no ser apropiadas para ciertas personas, especialmente para menores de edad. Leerlas o no está bajo tu propia responsabilidad: si crees que esto te podría ofender o traumatizar, NO SIGAS LEYENDO.
4.
Por suerte para Tarja, nadie presenció el incidente. Tampoco se lo comentó a los demás. Sin embargo, la ira que le produjo sólo el ver a Kimberly le dio más determinación para ayudar a Sharon a salir del bache. Llamarla o enviarle mensajes cada día se convirtió en una norma, y también procuró visitarla tan a menudo como le fuera posible. Además, la morena pareció tomarle la palabra y empezó a contactar con ella con más asiduidad para salir.
Como consecuencia, aumentó el tiempo que pasaban las dos juntas. Era como en los viejos tiempos, cuando aún se estaban conociendo. Tarja iba a verla a su casa y charlaban durante horas y horas. A veces comentaban cómo serían sus vidas ideales o veían una película; otras salían a pasear por la zona o se sentaban a compartir sus poemas. La finesa se sintió honrada cuando Sharon accedió a prestarle uno de los libros en blanco que había llenado con sus pensamientos y emociones.
Pero por encima de todo, la mujer de ojos verdes estaba encantada de ver que su amiga comenzaba a recuperarse. Al fin volvía a ser la de antes. Aquella preciosa sonrisa, aunque seguía teniendo una cierta melancolía, se dibujaba de nuevo en sus dulces labios rosados. Le gustaba pensar que estaba ayudando a curar el corazón de la holandesa. Todos los viajes hasta el culo del mundo y las veces que rechazó planes mejores merecían la pena. No obstante, lo mejor era que a Liv no le molestaba. Jamás había conocido a una mujer tan comprensiva y relajada. Aunque sólo tenía una ligera idea de lo que pasaba, la noruega nunca se quejaba ni se ponía dramática cuando Tarja cancelaba una cita por Sharon. Nunca se cansaba de repetir lo importantes que son los amigos. Con esa actitud, por no mencionar que era imposible aburrirse con ella, en la cama o fuera de ella, no le costaría acabar enamorándose de la encantadora rubia.
Por otro lado, la morena cada vez se sentía más apegada a Tarja. Aunque le encantaba estar en compañía de sus otros amigos, nadie conseguía animarla y hacerla sentir tan segura como la finlandesa. A pesar del dolor, el tiempo del día que pasaba con la otra mujer la hacía sentir viva y olvidar su sufrimiento durante un rato. Lo necesitaba. Aquellos momentitos que compartían eran lo que la animaba a seguir adelante, aunque fueran muy cortos. Por lo menos, así se tomaba un descanso de las lágrimas.
Antes de que se dieran cuenta, los días se convirtieron en semanas, y las semanas en meses. Sin embargo, la chica de ojos verdes seguía visitando a su amiga cuando podía para asegurarse de que estaba bien.
-¡Hola nena! -se acostumbró a saludarla con un abrazo amistoso- ¿Cómo estás hoy?
-Bien... -la neerlandesa se encogió de hombros.
Achicó sus ojos esmeralda y observó con detenimiento a la otra mujer. Después de tanto tiempo, la conocía lo suficiente como para saber cuándo mentía.
-No, no lo estás. Has estado llorando otra vez -afirmó.
Al ver a Sharon asentir, su mirada fija en el suelo, Tarja no pudo reprimir un suspiro.
-Ya han pasado casi cuatro meses...
-Lo sé.
-No merece tus lágrimas -la finesa le retiró unas mechas de la cara a su amiga- ¿Cuántas veces te he dicho que deberías estar ahí fuera disfrutando de la vida en lugar de aquí encerrada?
-Ya no tengo una vida de la que disfrutar -dijo la morena con un hilo de voz.
La otra chica tuvo que morderse la lengua para no estallar. Odiaba escuchar aquello, sobre todo cuando era claramente una mentira. Le colocó las manos en los hombros a Sharon y la obligó a mirarla.
-¡No digas eso! ¿Ya no tienes novia? ¿Y qué? Hay mucho más que eso en la vida.
La dulce morena sorbió con la nariz mientras sus brazos atraían a su amiga hacia sí. Más que sentirse triste o querer agradecerle sus palabras sabias, sólo quería tocarla. Eso siempre aliviaba su dolor. Tarja le devolvió el abrazo con fuerza.
-No vuelvas a decirlo, ¿vale? Tienes muchos amigos que se preocupan por ti y no soportan verte así.
-L-lo sé -hipó la bella holandesa.
-¿Sabes qué? Creo que quedarte en esta casa es un error.
-No puedo evitarlo...
-Oye, sé que te gusta mucho el campo, pero no creo que te venga bien vivir aquí. Todo te recordará a ella, y estar sola lo empeorará aún más. ¿Por qué no vuelves con Marco y Johanna?
-No... no lo sé...
-Estoy segura de que estarán encantados de que vuelvas. Pero no te quedes aquí sola. Te destrozará.
Sharon sacudió la cabeza.
-Puedo soportarlo.
-No, no puedes -contradijo Tarja- Mírate: lo único que has hecho en estos meses es llorar y abandonarte.
-Pero no quiero irme de mi casa.
-Sharon, esto no te hará ningún bien... estar aquí sola no te traerá más que dolor.
-¿Por qué no te vienes a vivir conmigo?
La finesa enmudeció. ¿Lo diría en serio? En realidad, Sharon sólo lo había dicho sin pensar, pero parte de ella creía que no era mala idea. Se mordió el labio suavemente y se pasó una mano por el cabello, evitando la mirada de la otra.
-¿Quieres que me mude aquí? -repitió tarja.
-Oh... eh... sólo si... si quieres, claro... -la neerlandesa soltó un resoplido- Sé que es una estupidez, claro que no quieres...
-No, no... sólo estoy sorprendida -la otra mujer sonrió incómoda- Quiero decir... ¿por qué no?
Una débil sonrisa apareció en la cara de Sharon. Era tan contagiosa que su amiga le devolvió el gesto y se acercó a ella para acariciarle el brazo con suavidad.
-Al fin y al cabo, si tú no te cuidas, alguien tendrá que hacerlo.
-¡Gracias! -susurró la morena.
-Bueno, para eso están las amigas -le acarició el pelo- Y... ¿qué quieres hacer ahora?
Al ver a la otra chica encogerse de hombros, abrió su bolso y sacó algunos objetos.
-Veamos... te he traído un par de películas por si quieres verlas... una botella de vino... ah, y te devuelvo tu libro. Una vez más, gracias por dejarme leerlo.
-Me encantaría ver una película -repuso Sharon mientras recogía el libro y su sonrisa crecía.
-Espero que te gusten las comedias estúpidas de Hollywood. No son lo mío, pero pensé que te podría ir bien.
Con un bol de palomitas de microondas y las cortinas cerradas, encendieron el DVD y se sentaron juntas en el sofá para ver la película. Tarja ahogó un grito al notar que su amiga apoyaba la cabeza en su hombro con ternura. Aunque se sorprendió, comenzó a acariciarle la oscura cabellera.
-¿Te sientes mejor? -preguntó.
-Sí...
-¡Me alegro de oírlo! -sonrió la finlandesa.
Instintivamente, apretó a Sharon contra su cuerpo. Eso hizo que la morena le lanzara una mirada que no supo descifrar.
-¿Qué pasa? -intentó leer sus ojos.
-Yo... nada.
-¿Qué?
-Nada... estoy bien.
Por supuesto, Tarja supo que ocultaba algo. Pero no quiso presionar a su amiga. Después de todo, si quería compartirlo con ella, lo haría. Se limitó a asentir y volvió la cabeza nuevamente hacia la pantalla.
La película resultó ser mejor de lo que esperaba. Aunque no era muy aficionada a las historias de amor pastelosas con finales felices y viejos chistes estereotipados, incluso ella tuvo que reír o sonreír más de una vez. En cuanto a Sharon, estaba claro que le mejoró el humor, lo cual era el objetivo de aquella película.
-Es muy graciosa, ¿verdad? -comentó Tarja.
-¡Sí! -la otra chica soltó una risilla.
Con una amplia sonrisa, la mujer de ojos verdes no pudo resistirse a posarle los labios en la mejilla.
-¡Es genial volver a escucharte reír!
Aquel beso tuvo un curioso efecto secundario: la cara de Sharon se puso muy colorada. Su amiga sonrió, pues le pareció muy dulce.
-¿Qué?
-Nada -la holandesa se encogió de hombros como para protegerse.
Tarja trató de leerle los pensamientos al mirarle directamente a los cálidos ojos marrones. Sharon le sostuvo la vista, pero siguió sin decir nada.
-¿Te molesta algo, cariño?
-No.
-¡Estás mintiendo! -la finesa entornó los ojos- Dímelo.
-De verdad que no es nada.
Con los brazos cruzados frente a ella, la invitada le clavó los ojos. Sabía que poco a poco acabaría haciendo que se derrumbara el muro que las separaba. No muchos soportaban que aquellas esferas tan penetrantes los observaran durante mucho rato. Sin embargo, la única reacción de la morena fue una cara de cordero degollado al tiempo que se mordía el labio.
-Sharon, cariño -suspiró- No puedo ayudarte si no me dices qué te pasa. Y yo quiero estar aquí para ti. ¿Me dejas?
La preocupación se le notaba en la voz. Aquello conmovió a la neerlandesa. Asintió lentamente mientras su amiga continuaba fijándose en ella y esperando una respuesta. En lugar de ello, se inclinó hacia ella y le besó la mejilla. Gratamente sorprendida, Tarja le tomó la mano y se la acarició con el pulgar. Lo tomó como un gesto de agradecimiento, y eso le provocó una sonrisa. Cerró los ojos al sentir que Sharon seguía llenándole la cara de besos tiernos y tímidos, aún sin soltarle la mano.
Poco después, la belleza de ojos caramelo se alejó. Tarja abrió los ojos y se volvió para intentar descifrar el rostro de su amiga. Necesitaba saber qué tenía en la cabeza. ¿Qué intentaba decirle con esos toques? Aún seguía sin apartar la mano. Quizás fuera el momento adecuado. De pronto, Sharon se armó de valor y se inclinó aún más hacia ella. Como por instinto, hipnotizada por aquellos labios rosas que avanzaban lentamente hacia ella, Tarja le acarició la mejilla colorada sin darse cuenta de que la estaba atrayendo hacia sí inconscientemente. Antes de que supiera lo que estaba pasando, sus bocas se encontraron y se frotaron suavemente la una contra la otra.
La finesa se perdió en el beso y le colocó las manos en la nuca mientras que las de Sharon alcanzaron sus caderas y se aferraron a su camiseta, como si le pidieran que no se fuera. Entonces fue cuando el cuerpo de Tarja tomó el control y empezó a atraparle el labio inferior con los suyos con mucho cuidado al tiempo que la tumbaba en el sofá. Tímidamente, la morena le siguió el juego y la besó más intensamente. Notó cómo la más bajita de las dos la estrechaba con más fuerza entre sus brazos y sentía que el corazón se le aceleraba, mientras que su respiración era cada vez más superficial. La guapísima finlandesa estaba sin duda muy excitada. Al percibir que las piernas de la holandesa atrapaban las suyas, se alejó un momento. La voz de la razón, en algún lugar de su mente, le dijo que se detuviera. Sabía que su amiga aún era muy vulnerable, y la apreciaba demasiado como para aprovecharse de un momento de debilidad.
-¿Estás segura de que esto es lo que quieres? -susurró suavemente.
Sharon asintió y le retiró el pelo de la cara a la mujer que tenía encima.
-Sí.
Los sentidos de Tarja le decían que no continuara. Su cerebro le recordó que tenía una novia que la quería mucho llamada Liv, que esperaba que la llamase. Por otro lado, la excitación que crecía dentro de ella después de haber soñado con ese momento durante tanto tiempo era demasiado fuerte. No sabía a quién escuchar.
-Yo también te deseo -murmuró sin aliento a la vez que sus labios se topaban con aquel cuello largo y apetitoso que había mordido en tantas fantasías- Siempre te he deseado -añadió entre besos.
Un dulce gemido escapó de los labios de Sharon al cerrar los ojos. Tarja decidió hacer realidad una de sus fantasías e hizo ventosa en su cuello, decidida a dejar su marca. Mientras tanto, sus manos ansiosas se deslizaron hacia la camiseta negra que llevaba puesta la belleza de debajo. Sintió que la otra mujer arqueaba la espalda al quitársela con rapidez, lo cual hizo que la morena respirara más fuerte. Encantada con aquellas caricias, Sharon inclinó la cabeza hacia atrás, aferrada firmemente a los hombros de la finesa. Su sujetador cayó pronto al suelo y tuvo que tragar saliva cuando besos cada vez más apasionados le tocaron los costados.
La boca de Tarja se recreó en una zona cercana a las caderas de su nueva amante, y mordió y lamió hasta que la chica ahogó un grito y todo su cuerpo se tensó de placer. Se impulsó hacia arriba con los codos para poder verle la cara. Sus pulgares alcanzaron los pezones de Sharon y juguetearon con ellos al preguntar:
-¿Te gusta?
-Mucho -exhaló la otra mujer.
Con una sonrisa segura de sí misma, Tarja deslizó una mano bajo la falda de Sharon para acariciarle los muslos. Aquello robó un gruñido a su amiga, que cerró los ojos con fuerza. Discretamente, le tocó las braguitas, y enseguida notó la humedad. Excitada por este descubrimiento, sus labios se abrieron camino nuevamente hacia aquellos pechos pronunciados al quitarle la prenda que le impedía ver aquellas piernas largas. La neerlandesa le acarició los brazos con las yemas de los dedos.
-Mmm... Tarja... -gimió Sharon al sentir que su amante le arañaba desde los muslos hasta los tobillos y le besaba el vientre.
Satisfecha, la finesa le levantó una de las piernas largas y esculturales, admirando su forma. La preciosidad que yacía debajo de ella ahogó un grito de deleite cuando la lengua de su amiga le rozó los tobillos. Con los ojos entrecerrados, distinguió una chispa de lujuria que ardía en las esmeraldas que la contemplaban. Aquella mirada sensual casi le robó el aliento, y cuando la boca de la otra mujer se posó en la parte trasera de su rodilla, no pudo reprimir más gemidos.
Despacio, Tarja trazó un camino de besos hasta llegar al sexo de Sharon. Aún percibía la humedad a través de las braguitas, y disfrutaba de los efectos que tenían sus artes en el cuerpo de la otra. Gateó un poco hasta llegar a sus labios y le dio un beso apasionado mientras la más alta de las dos le acariciaba los hombros febrilmente.
-¿Sabes lo que me apetece hacerte ahora mismo? -preguntó casi rozándole la boca e interrumpiendo el beso para mirarle a los ojos.
-¿Qué?
-Quiero darte el orgasmo más fuerte que jamás has tenido.
Sharon gimió ruidosamente. Aquello hizo que la finlandesa aún tuviera más ganas de darle placer. Gateó hacia abajo, le quitó las braguitas y le separó las piernas un poco para acariciarle la zona con suavidad. Sonrió al oír los grititos de placer de su amante. Sus dedos le apretaron los hombros con fuerza cuando encontró el clítoris de la otra mujer y empezó a frotarlo con las manos.
Continuó provocándola un rato más antes de entrar en acción. Le abrió los labios menores con los dedos y finalmente saboreó la excitación líquida de Sharon.
-Oh, dios, Tarja... -un grito sin aliento llegó hasta sus oídos.
Tarja disfrutó del sabroso néctar de la morena al tiempo que le acariciaba la entrada con el dedo. Le gustaba sentir su placer, que veía en la forma en que movía las caderas y oía en sus jadeos.
Sólo con el primer lametazo, Sharon creyó que estaba a punto de explotar. No estaba acostumbrada a esa sensación. Los pocos hombres que habían intentado satisfacerla así habían fracasado estrepitosamente al hacerlo con demasiada rudeza. Kim nunca fue capaz siquiera de intentarlo, y siempre se quejaba de que el olor le resultaba muy fuerte. De repente, tres dedos a la vez se deslizaron hacia su interior e intensificaron su deleite, lo cual hizo que sus músculos pélvicos se estrecharan a su alrededor. La mujer de ojos verdes dejó escapar un gemido y comenzó a moverlos dentro de su amante a la vez que su lengua seguía haciendo magia. La espalda de la morena se arqueó de nuevo, lo cual le sirvió como señal de que ya era hora de empezar a empujarlos hacia dentro y hacia afuera. Poco después, gritó el nombre de Tarja cuando el clímax se extendió por su cuerpo, trémulo como nunca antes. Desde luego no había mentido al decirle que le daría el orgasmo más fuerte de su vida. La finesa se sentó al borde del sofá y observó a su amante tiritando. Le sonrió cuando por fin abrió los ojos.
-Ha sido increíble -susurró Sharon al recuperar el aliento.
-Me alegro -respondió Tarja, y su sonrisa creció.
Se inclinó hacia adelante y presionó los labios suavemente sobre los de la otra chica en un beso tierno y dulce. Según ella, la morena era la clase de mujer que necesitaba que la tratasen con delicadeza. Con fuerza, envolvió su cuerpo desnudo y tembloroso con sus brazos en tanto sus bocas se exploraban. Una vez se separaron, Sharon llevó la mano hasta su mejilla, que aún estaba algo rosada por la excitación y la actividad. La manera en que Tarja le besó la mano le dibujó una sonrisa en la cara.
Observó con calma a la bella mujer que tenía debajo y se recreó en su desnudez. Tenía la piel tan fina y suave como parecía a simple vista. Además, ahora sabía que tenía un aroma muy particular, que le recordaba a la canela. Al tenerla tan cerca, sus delicados rasgos faciales parecían aún más jóvenes e inocentes, y sus grandes ojos de color miel habían recuperado el brillo. Para aumentar su deleite aún más, la redondez de aquellos senos y las caderas anchas realzaban su feminidad.
-Eres muy hermosa -no pudo evitar decir.
Al ver que la cara de su oyente se volvía de un simpático tono rojizo, le dio otro beso en el que le capturó el labio inferior entre los suyos.
-Tienes un cuerpo aún más bonito de lo que había imaginado.
-¿En serio? -Sharon le devolvió una sonrisa temblorosa.
-Sí. Y créeme, te había imaginado desnuda varias veces.
La risilla que soltó la holandesa por aquel comentario le dio ganas de besarle el cuello otra vez, y lo hizo, lo cual provocó un gemido de placer, acompañado de una de esas sonrisas encantadoras que sólo Sharon podía lanzarle.
-¡Dios, lo que he echado de menos tu sonrisa! -exclamó Tarja mientras abrazaba a la otra mujer- Me encanta verte hacer algo que no sea llorar.
-Ha sido todo gracias a ti -su amiga le pasó la mano por el cabello negro.
-En tal caso, supongo que debería estar orgullosa de mí misma.
Las dos mujeres se besaron de nuevo, y Tarja enmarcó la cara de Sharon con sus manos. La morena aprovechó el momento para apretar su cuerpo contra el de su amante, lo cual le arrancó un jadeo de excitación. Pronto se encontró quitándole la camiseta a la finlandesa, que se deshizo del sujetador inmediatamente después. Incluso con el besito más ligero de los que repartió entre su cuello y su pecho, Tarja se aferraba a ella con más fuerza y dejaba escapar pequeños chillidos de alegría. Cuando sus labios se ocuparon de su cuello, sus manos estrujaron suavemente los pechos de la más baijta, que eran más grandes de lo que aparentaba cuando estaba vestida.
Los gruñidos de disfrute de la chica de ojos verdes le dejaban claro que había llegado el momento de desabrocharle los vaqueros y quitárselos, y eso es lo que hizo. No pudo reprimir una sonrisa al oír a su amiga gritar "¡Sí!" Aquello le demostró que estaba deseosa de sentirla. Con una sonrisita, su mano se internó bajo sus braguitas rojas en busca de su órgano del placer en los pliegues de entre sus piernas. Los gemidos aumentaron en número y volumen cuando empezó a frotarlo, y sólo quedaban silenciados cuando sus labios se posaban en los suyos. Ansiosa por deshacerse del último pedazo de tela que las separaba, la propia Tarja se quitó las bragas de encaje. Sharon mantuvo el ritmo de sus dedos, e incluso se permitió penetrar a su amiga.
-¡Joder, Sharon! -maldijo la finesa a gritos, agarrándose a los hombros de la otra.
Oírla chillar con esa intensidad le hizo dar un respingo y comenzó a resbalar hacia dentro y hacia fuera de ella, cada vez más fuerte. Apenas unos pocos minutos después, todo terminó con un gemido agudo de la garganta de Tarja en tanto Sharon empujaba los dedos hasta lo más profundo de ella.
-Me voy, me... ¡ostia puta!
La morena se dio cuenta de que era el momento de salir de aquella rugosidad cálida. Al gatear hacia arriba, dio besos de mariposa a la otra mujer en la barbilla mientras tomaba aliento y temblaba extasiada.
-¿Te ha gustado?
-¡Me ha encantado! -murmuró Tarja contra sus labios- En serio, Kim fue una estúpida por dejarte marchar.
-Supongo que sí... -Sharon sonrió con vergüenza.
-Pues ahora tengo un motivo más para decirlo. Además de ser una buena amiga, eres una amante estupenda.
Al fijarse en el color que se apoderaba de las mejillas de la morena, la finesa alzó la mano para tocarle la cara.
-Basta de sonrojarse. No he dicho nada que no sea cierto.
-Es que... Kimberly nunca me dijo esas cosas -explicó Sharon- Siempre parecía tan... aburrida... después del sexo.
-Sí... suele pasar cuando finges ser lo que no eres -un suspiro lleno de odio salió de la garganta de la mujer de ojos verdes.
-Supongo que no tengo que preocuparme por eso contigo, ¿eh?
-¿Qué quieres decir?
Sharon bajó la vista al suelo; temía la respuesta que podría recibir si hacía aquella pregunta.
-Quiero decir que... ¿querrás repetir, no?
-Pues sí -Tarja frunció el entrecejo confusa- Ha estado demasiado bien como para decir que no.
-¿Entonces no debo preocuparme de que te aburras? ¿Me lo prometes? -la neerlandesa la interrogó con la mirada y le colocó el cabello alisado al estilo asiático.
Una alarma se encendió en la cabeza de Tarja. ¿Empezaba a depender su amiga de ella? Se alejó un poco de ella al inquirir:
-Sharon, ¿a qué viene esto?
-No... no lo sé.
Para hacerla sentir más cómoda, la estrechó entre sus brazos sin decir una palabra. Sharon escondió la cabeza en el cuello de Tarja; las lágrimas empezaban a formarse en sus cálidos ojos marrones.
-Por favor, no te aburras de mí -susurró.
-¡Sssh! ¡Tranquila! Es nuestra primera vez juntas. Y a juzgar por lo que me has hecho sentir, no creo que sea fácil aburrirse de ti... -la finesa le acarició el pelo.
Sharon permaneció en brazos de su nueva amante un rato. A pesar de ser más bien delgada y atlética, Tarja resultaba tierna y muy cómoda. Tenía la cabeza apoyada sobre su pecho, y una mano le masajeaba la cabeza para tranquilizarla; escuchaba cómo disminuía poco a poco el ritmo de los latidos de la finlandesa mientras su pecho y su abdomen se contraían y relajaban.
-¿Entonces te vas a venir a vivir conmigo? -al final se atrevió a preguntar.
No alzó el rostro, así que no vio que aquellos ojos verdes se cerraban con fuerza ni que la más pequeña se mordía el labio inferior. Se debatía entre su deseo de ayudar a Sharon a salir de aquel estado mental tan frágil y el miedo de caer en una especie de trampa de amor; por no mencionar que el recuerdo de cierta rubia la asaltó. Tarja titubeó antes de darle una última respuesta.
-Lo haré si tú quieres.
-Quiero...
-Entonces sí -dijo la finesa con tanta seguridad como pudo. Inhaló antes de añadir- También puedo pasar la noche aquí.
-Por favor...
-¡Claro! -susurró Tarja, que hizo levantar la cabeza a su amiga para besarle la mejilla.
Y aquella noche, después de tanot tiempo de llantos y añoranza, Sharon al fin se acostó abrazada a alguien y con una sonrisa en los labios.
12, sep | 8 comentarios lowlands En: El Maravilloso Mundo de la Ficción compártelo Tags: deseos internos, rpf, fanfiction, romance, angst

8 comentarios
Bueno, cuando lei la advertencia en rojo furioso me dije "Lowlands, perdio la cabeza y se descargo con todo" XDD jajajaj chiste : ) .
Y eso que no hubo video exlicativo jijiji (quiero ver la cara de Jim, cuando lea el capitulo ; ) ) .
Ahora hablando del capitulo en si, me ha alegrado que Sharon (a duras penas) haya decidido levantarse de su pozo depresivo ... y con Tarja 0.0 !!!! Pero al final, no me he alegrado tanto el con quien lo intento, solo pensar en la pobre Liv, tan buena pareja que es para Koskela, y ella que se le cruzo por la cabeza su novia noruega pero dejo que sus deseos internos triunfen sobre su cuerpo . Esto ha hecho que guarde un poco de rencor hacia la finesa : ( , ella quizo ayudar una amiga .... pero traiciono a Liv, nada mas que solo puedo pensar en lo que pase con la noruega cundo se entere , si se entera ; ) .
Y me he quedado con la boca abierta pensar que Sharon y Tarja ahora podrian ser amantes , (pobre Liv !!!! bueno, esta bien , por dentro soy un niño lloron : ( )
Jeje, Koskela saco a relucir su frase de sacar la duda en la cama , solo que en este caso fu "te sacare a esa zorra de la cabeza en la cama" XDDDD y si que lo logro !!! .
En fin, veremos como continua la historia, que por lo que veo , capitulo tras capitulo no seguira dejando : 0.0 !!!!!
Abrazo y saludos, cuidate !!!!
Hombre, pensé que sería conveniente avisar de que venían escenas explícitas por si alguien se traumatiza xD Lo del video explicativo sería genial... lástima que no sepa cómo hacerlos...
Me encanta cómo todos los que habéis comentado este capítulo habéis mencionado que Sharon y Tarja se han dejado llevar por sus deseos internos xDDD Y sí, ya me imaginaba que todos tendríais sentimientos encontrados porque la pareja Livja (Liv/Tarja) también es encantadora. Ya veremos cómo se lo toma nuestra rubia favorita ;)
Jajaja, "Te voy a quitar la depresión en la cama!" :P Koskela sigue siendo un amor a pesar de todo.
Un abrazo para ti también y muchos saludos! :)
Con este cap senti que se me salia el corazon!!!, es completamente alucinante y emocionante!!, yo esperaba desde hace mucho una escenaza de cama (o sillon xDD) entre Sharon y Tarja *O* y al igual que Lucio me vi con sentimientos encontrados, pues ame lo que se dio entre ellas en este cap, pero mi querida y tierna Liv oww T__T por ella si que me siento mal =(. Pero bueno, debo admitir que todo esto hace mas que interesante lo que se esta desarrollando en la trama ^O^ , esto pinta mas que de maravilla Oh yeah!!!!!!
Por cierto la frase "te sacare a esa zorra de la cabeza en la cama" de Lucio me ha hecho reir jaja xDDD y la de "Te quitare la depresion en la cama" que has mencionado Lowlands, es otra que quiero para una playera xDD. Amiga y la union de nombres de Tarja y Liv en Livja jaja xDD buenisima!!
En cuanto a la frase que me robo el aliento en este cap y la cual se suma a la lista de "Las mejores frases de Tarja Koskela", es esta:
- "Quiero darte el orgasmo más fuerte que jamás has tenido"
Dios!!! Que Frase!!!!!!!!, yo si que viendo las artes seductoras de Tarja definitivamente me declaro mas que enamorada del personaje!! *O*
Como dato curioso antes de despedirme quisiera mencionar que mientras leia la "escenaza" de este cap, estaba escuchando la radio Online "Radyo C" y justo empezo "I Walk Alone" de Tarja y seguida venia "Mother Earth" de WT xDDDD eso si que alimento mas mi mente perversa jajaja
Saludos amiga y gracias por el cap yeah!! ;)
Jajaja, una escena de sillón! xDDD Muy bueno! En cuanto a la reacción de Liv... bueno, ya tengo algo planeado para ella ;)
Ya me estoy viendo que va a haber que hacer un recopilatorio de las mejores perlas de Tarja Koskela. Si existiera de verdad, ya tendría todo un séquito de fans a las que les gustaría casarse con ella xDDD
Y me encanta lo de la "banda sonora" ;) Por lo que veo, la inspiración está de tu lado últimamente.
Saludos amiga!!! :D
Tambien seria bueno una estatua de marmol y que en la base diga :
Tarja Koskela
"Quiero sacarte la duda en la cama" ...... XDDD !!!
Saludos, chicas !! : )
Jajajaja, una estatua de mármol!!! Dios, cómo está degenerando esto xDDD Lo que necesitamos es una Tarja Koskela de carne y hueso, más bien. O seis o siete...
Saludos!!! :D
Nada mejor que un letrerito rojo con la palabra 'advertencia' para que caigamos a tus pies Kate!! Todavía estoy alucinando con lo de sentir la humedad a través de las braguitas... Pero luego ha sido bonito y todo XD
PS: Suerte hoy!!
Jajaja, caer a mis pies? Lo tomaré como un cumplido ;) Me alegro mucho de que te gustara la escena, la verdad es que por ser vos quien sois, significa mucho para mí :D
Nos vemos pronto!
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