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La Coctelera

De nómada y estudiante desesperada a artista en progreso

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Deseos Internos II: Intro + Capítulo I

Como tengo aún menos paciencia que vosotros, hoy he conseguido terminar y traducir el primer capítulo de Deseos Internos II. Había pensado en incluir la portada que creó nuestra amiga SharonLiv, pero, luego pensé que podría ser un poco... "spoilery" jejeje. En lugar de eso, para que os hagáis una idea, os dejaré con una canción que bien podría ser la banda sonora de estas primeras escenas.

En esta nueva entrega conoceremos a algún que otro personaje nuevo y también sabremos más de los antiguos. La historia continua dos meses después de donde la dejamos, con Sharon destrozada tras la ruptura con Kimberly. Para intentar reponerse de ello, necesitará el apoyo de todos sus amigos más cercanos. Como acabo de empezar a escribirla, no puedo adelantar mucho, pero probablemente sea algo más dramática que la primera parte (y quizás también más explícita y picante ^^)  ¡Espero que os guste!

1.

El campo solía ser el lugar más tranquilo del mundo; un escondite relajante y bello para huir del ajetreo de la vida en la ciudad, donde simplemente disfrutar del silencio y la intimidad, y ester en contacto con la Madre Naturaleza. De pronto, se convirtió en el rincón más solitario del planeta. La separaban muchos kilómetros de cualquier signo de civilización y de las caras amistosas. La vegetación que la rodeaba parecía salvaje y hostil, y miles de recuerdos dolorosos acechaban desde cada habitación de aquella casa vacía.
Sharon Jansen estaba atrapada en una jaula de soledad y lamentos. Hacía dos meses que Kimberly se había ido, pero el dolor permanecía. Raros eran los días en los que no derramaba ninguna lágrima. A causa de la fuerte depresión en la que había caído, su jefe le había aconsejado tomarse un tiempo sin trabajar en el restaurante hasta que se encontrara mejor. Ahora Sharon no tenía nada que hacer además de torturarse y obsesionarse con su sufrimiento en aquel frío edificio que no se parecía en nada a un hogar.
Lo único que hacía era comer, dormir y regodearse en la tristeza, ya fuera llorando hasta hartarse o escribiendo poemas sobre cómo se sentía. Si no había más telarañas ni polvo, era porque sus amigos se habían ofrecido a ayudar con la limpieza. Su ánimo sólo parecía mejorar cuando estaba con ellos, y no siempre salía bien. Cualquier cosa le afectaba en exceso, y más de una vez había echado a sus más allegados de la casa. Aun así, la mayoría la habían perdonado y trataban de ser pacientes; confiaban en que tarde o temprano, el tiempo le curaría las heridas. Otros, sin embargo, estaban decididos a no dejar que se ahogara en su agujero negro.
Había días en los que dormía unas doce horas. Mientras tenía los ojos cerrados y no estaba completamente consciente, no podía pensar en su ex novia ni en lo sola que se sentía. Se transportaba a través de los sueños a un mundo diferente para huir del hastío. Aquél era uno de esos días. Con la cara tapada con un brazo y las sábanas hasta la cabeza, intentó volver a la siesta después de despertarse por cuarta vez. No obstante, el destino tenía otros planes.
El teléfono sonó ruidosamente. Gruñó y se volvió para alcanzarlo de su mesita de noche y contestó, sin poder contener la irritación:
-¿Sí?
-¡Hola! ¿Estás haciendo algo importante? -reconoció la voz alegre de Johanna.
-Dormir... ¿y tú?
-Nuestro profesor tenía una conferencia en otra universidad, así que no tengo nada que hacer en las próximas dos horas... y estoy en la cafetería. ¿Por qué no te vienes?
-No sé, Jo... -la holandesa empezó a pensar en una excusa.
-¡Venga! Sé que has estado encerrada en casa todo el día... ¿por qué no puedes salir un rato y ver a tu amiga?
Los labios de Sharon dibujaron una sonrisa involuntariamente. La ternura con la que Johanna hablaba dejaba claro que se preocupaba sinceramente por ella. Se sentía muy culpable por no apreciar todo lo que hacía su ex compañera de piso para ayudarla a ver la luz al final del túnel.
-Vale. Allí estaré.
Colgó y se levantó de la cama con parsimonia. Arrastró los pies hasta el armario y se puso lo primero que encontró. Sin mirarse al espejo, se colocó el pelo con las manos antes de cerrar la puerta con llave e ir hacia el coche. Ni siquiera se molestó en maquillarse. Cuanto antes se fuera, antes volvería.
En cuanto halló a Johanna en la cafetería, se arrepintió del viaje. La pelirroja no estaba sola, sino que había una chica de aspecto alternativo sentada junto a ella. Se temía lo peor, así que pensó en volver. Demasiado tarde. Su amiga ya le hacía señas con la mano y una amplia sonrisa, así que Sharon se obligó a devolver el gesto y se unió a ellas a la mesa.
-¡Hola! ¿Lleváis mucho tiempo esperando? -saludó al sentarse.
-No, no mucho -Johanna sonrió- Ah, por cierto, ésta es Deirdre. Va conmigo a Arte Medieval. Y Deirdre, ésta es Sharon, una de mis mejores amigas y antigua compañera de piso.
Sharon miró con recelo a la nueva. Con el corte de pelo moderno y las gafas de empollona de estilo antiguo, al tener en cuenta que estudiaba Historia del Arte, sólo se le ocurrió una palabra para definirla: gafapasta. Aunque apenas llegaba a los veinticinco, parecía que acabara de salir de un videoclip intelectualoide de los años 80.
-Encantada -saludó Sharon inexpresivamente con una sonrisa forzada.
-Lo mismo digo -respondió Deirdre- Johanna me ha hablado mucho de ti.
-Sí, pensé que debía presentaros algún día, ya que a los dos os gusta mucho la poesía -explicó la muchacha de cabello rojizo.
-Ah, ¿tú también escribes? -preguntó Sharon a la amiga de su amiga.
-No, yo no. Al menos nada aparte de haiku, pero soy crítica literaria.
Fallo número uno. Le encantaba la gente creativa, pero odiaba a aquellos que se las daban de expertos en arte. Johanna se levantó de la masa y dio una palmada.
-Voy a pedir algo de beber. ¿Qué os apetece?
-Un té estaría bien -repuso la holandesa.
-Yo también quiero un té, pero pide un vaso con dos cubitos de hielo -dijo Deirdre.
-¿No sería más fácil pedir un té helado?
-¡Qué va! Cualquier parecido entre un té helado industrial y el verdadero té con hielo es pura coincidencia -se colocó las gafas.
Sharon lanzó a Johanna una mirada significativa. La austríaca se encogió de hombros y se mordió el labio mientras caminaba hacia el mostrador.
-Así que... estudias con Johanna, ¿no? -la morena intentó entablar conversación.
-Tenemos asignaturas comunes. Ella estudia Historia del Arte, y yo lo combino con Historia de la Música.
-Oh, suena interesante...
-¡Lo es! ¿Y tú, también estudias?
-No -Sharon sacudió la cabeza.
-Cierto, ya me dijo que eras un poco mayor -la chica de pelo corto chasqueó los dedos- Supongo que ya habrás terminado.
-Pues... lo cierto es que nunca estudié -admitió la neerlandesa.
Deirdre tenía la decepción y el horror escritos en la cara. Su mirada lo decía todo. Sharon se retiró unas mechas tras las orejas y se encogió de hombros.
-Bueno, nunca es tarde -la más joven de las dos sonrió- Estudiar es muy enriquecedor, una de las experiencias más importantes de la vida, y nadie debería perdérsela. De hecho, creo que me gustaría estudiar algo más cuando termine.
-Estudiar... no es lo mío -comentó la morena- Me encanta aprender cosas nuevas, pero no me gusta que me digan lo que debo aprender.
Su interlocutora abrió la boca para responder, pero las bebidas la interrumpieron. Por suerte, Johanna llegó justo a tiempo para evitar un posible enfrentamiento entre las otras.
-Aquí tenéis, chicas -puso los vasos en la mesa y se sentó- ¿De qué habláis?
-De nada en particular... de la universidad y eso -contestó Deirdre al tiempo que se servía el té humeante en el vaso de hielo.
-¿Le has contado que tocas el saxo en la big band de la universidad? -preguntó la pelirroja.
-Pues no -terció Sharon- Suena bien.
-Sí, me encanta tocar, a pesar de la falta de creatividad de mis compañeros. Pero al menos es un buen entretenimiento para el tiempo libre.
-Y va muy bien para conocer gente -apuntó la austríaca- ¿Tienes muchos amigos allí, verdad?
-Bueno, la mayoría son amigos de mi ex -le dijo su compañera de clase- Lo cierto es que entré en la banda gracias a ella.
La holandesa suspiró al ver a su ex compañera de piso dedicarle una sonrisa fresca. Sabía lo que todo ello significaba.
-¡Oh, no! No sabía que habíais roto -exclamó Johanna con exageración- Debe de ser muy duro verla en los ensayos.
-En realidad no pasa nada. Decidió cambiar de carrera y de universidad, pro eso rompimos. Así que ya no la veo.
-Qué lástima -dijo Sharon inexpresiva- Johanna, ¿puedo hablar contigo un momento... en privado?
-Ehm... claro.
Las dos se fueron de la cafetería y dejaron a Deirdre a solas con su té helado no industrial. Se quedaron en un rincón del pasillo, donde aún había grupos de estudiantes que vagaban en busca de su aula en un laberinto de puertas idénticas y numeradas.
-¿Qué ocurre? -quiso saber la pelirroja.
-¿Qué te dije de intentar emparejarme? -su amiga se cruzó de brazos.
-Lo siento -la joven se mordió el labio- Sólo... quería ayudar.
-Pues gracias, pero deja de ayudarme así. Está claro que no sabes cuál es mi tipo. Me has intentado emparejar con tres chicas hasta ahora y cada una era peor que la anterior.
-¡Oye! ¿Qué tiene de malo Deirdre?
-Mïrala bien y tú me lo dirás. ¿En qué estabas pensando para presentarme a esa gafapasta?
-Sé que tiene pinta de empollona, pero es buena chica, en serio.
-No, no es una empollona... ¡es algo peor! ¡Es una moderna haciéndose pasar por una empollona!
Johanna suspiró.
-Bueno... no conozco muchas lesbianas. Lo único que quería era encontrarte una chica agradable que te haga sentir mejor...
-Esto no funciona así, Jo. No puedes llegar y presentarme a la primera mujer que conozcas a la que le gusten las mujeres y esperar que me guste y me sienta mejor por arte de magia.
-Pero... pensé que te podría ayudar a olvidar a Kimberly...
Sharon negó con la cabeza.
-No puedo olvidarla. No creo que nunca lo supere.
-Podrías si lo intentaras -dijo la pelirroja débilmente, y bajó la mirada al encaminarse de nuevo hacia la cafetería.
Su amiga se frotó la frente antes de seguirla. Se sentía mal por no apreciar los intentos de Johanna por ayudarla. Pero la chica no parecía tener idea de cómo hacerlo. Lo único que le podía devolver la felicidad sería volver a tener a Kim junto a ella, y que todo volviera a ser como antes. ¿Qué utilidad tenía dar conversación a aquella rarita que ni siquiera le caía bien?
-Cre... creo que me tengo que ir -dijo al llegar a la mesa y recoger su bolso- Me espera mi vida vacía y sin actividades culturales -añadió al tiempo que fulminaba a Deirdre con la mirada.

-¡No lo dijo! -Marco se sobresaltó.
Johanna se desplomó en el sofá con un fuerte suspiro.
-Pues sí que lo dijo. Supongo que es culpa mía por montar una cita a ciegas sorpresa que estaba condenada a fracasar.
El otro compañero de piso frunció el ceño. Se sentó junto a ella y le acarició el brazo.
-Tú sólo intentabas ayudar. Quizás no fuera del mejor modo, pero al menos tenías buenas intenciones.
Asintió frustrada. Se apoyó en la mesita de centro con los codos y se cubrió la cara con las manos.
-Me parece muy triste -dijo- Es como si no quisiera superar lo de esa zorra. ¡Y ya han pasado dos meses! No debería estar enclaustrada sola en esa casa llorando por ella...
-Todos lo sabemos, pero ya sabes lo cabezota que puede llegar a ser. Es imposible hacer que se sienta mejor si no quiere.
-Y eso es justo lo que me enfada. Dice que no puede olvidarse de Kim y demás... ¡pero es que ni siquiera se da la oportunidad! Si la hubieras visto, Marco... es como si no quisiera ser tan guapa como es por si alguien se da cuenta de que existe. No creo ni que se peinara, y llevaba otra vez ese horroroso vestido gris.
-¡Dios! Seguramente sea lo único que aún le cabe. Se ha abandonado de mala manera... Pero puede que tengas razón en lo de que no quiere ser atractiva. Supongo que tiene miedo de que alguien le preste atención y le acabe rompiendo el corazón de nuevo.
-Tal vez... o es que no le queda energía ni voluntad para hacer nada.
-De todos modos, la tal Deirdre no debía de ser su tipo -observó Marco.
-Vale, no negaré que es un poco rara, pero se puede hablar con ella y es buena amiga, en serio. Las dos son un poco alternativas, así que pensé que se entenderían.
El fornido rubio sacudió la cabeza.
-Lo único que podemos hacer es esperar y confiar en que algún día vea la luz... o aparezca un caballero andante que la salve.

2, sep | 3 comentarios Posteado por: lowlands En: El Maravilloso Mundo de la Ficción compártelo Tags: deseos internos, rpf, fanfiction, romance, angst

3 comentarios

SharonLiv 2 sep 2010 | 09:37 AM

Aquí ya estamos a 1:30 de la madrugada y pensaba irme a dormir cuando entré acá a tu blog y me encontré con esta supe-mega sorpresota!!!!!!!!!!!!!!!!! Woaaa amiga, el capítulo dá gran entrada a esta segunda parte *O* y más con el temazo "Caged" que con esa letra de traición y el dolor que se siente al haber sido utilizado, le pega de maravilla a este primer cap.

Johanna es un amor jiji, ya van tres intentos de emparejamiento xDD sin duda Deirdre para nada es el tipo de chica para Sharon jaja xDD y me encantó lo de "gafapasta". Pobre la bella holandesa, esa Kim "zorra" como dijo Johanna xD, la dejó hirientemente deprimida =(, pero ya llegará quien se gane su corazoncito o eso espero jiji

Lowlands por cierto, la imágen que creé de ya sabes "quienes" jeje podemos utilizarla como portada del Libro Virtual de Deseos Internos II cuando esté finalizado ;) y en cuanto al Libro Virtual de la parte I, te comento que ya inicié con los diseños de fondo de página =D, ya te los estaré mostrando :)

Y bueno para terminar mi largo comment xDD, solo decirte que con lo que dice la intro de esta segunda parte, en cuanto a que aquí será todo más dramático y picante uffff ya me derretí jejeje

Saludos amiga!! y gracias por brindarnos tan rápido este primer capi de la ansiada segunda parte *O*

Lucio 2 sep 2010 | 05:30 PM

Vaya, pero que buen comiezo de la segunda parte. Y ese temazo nos pone en climax XD. Sigo pensando en la pobre Sharon, ojala supere a esa perra !!!
Sigue asi mi amiga XD !!

Saludos !!!

lowlands 3 sep 2010 | 12:20 AM

@SharonLiv, pues sí, la canción no podría ser más acertada! :D Me hice una especie de playlist con canciones que podrían ir bien con "Deseos Internos", y ésta era una de ellas. No quiero adelantar nada, pero "Angels" también podría pertenecer a esta segunda parte :) Muchas gracias por los diseños, ya estoy deseando verlos! :O Seguro que son geniales. Y por supuesto que lo que tú creaste será la portada de esta entrega.

@Lucio, bienvenido a este blog! :) Me alegra mucho que te haya gustado el principio.

Muchas gracias por los comentarios y el apoyo! Procuraré tener listo el siguiente capítulo muy pronto! :)

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