Si te gusta la "piña colonia"...
... no tienes más que ir a Babilonia. Y con esta cita del entrañable Homer Simpson, comienzo el relato de mi viaje a Colonia. Hace poco más de cuatro años, conocí allí a estos dos tipos.

Me dijeron que si les tocaba la nariz, tendría suerte y la oportunidad de volver a Colonia... y conmigo funcionó. Pasé el fin de semana del 17 de enero allí. Curiosamente, cuando estuve allí en el año 2004, no me gustó demasiado. Tuvimos la mala suerte de pillar un día muy gris (y eso que estábamos en junio), lo cual quitaba al sitio gran parte de su encanto. En cambio, cuando lo visité el mes pasado, me encantó. Es precioso, muy animado y una buena ciudad para los estudiantes. Además, esto es lo primero que ves al salir de la estación.
Sí, ésta es la legendaria catedral.
Y sí, otra vez tuvimos que subir los 509 ESCALONES para ver las campanas y las bonitas vistas desde arriba. Por suerte, esta vez ya sabía que sería duro y que lo de ver las campanas sólo es una excusa para tomarse un descanso, así que no fue tan horrible. Eso sí, las piernas me volvieron a temblar cuando volví a pisar tierra firme. De hecho, la bajada fue peor que la subida, ya que resulta muy mareante.
Por primera vez pasamos la noche allí, lo cual nos dio la oportunidad de disfrutar de la vida nocturna y probar el Kölsch, la cerveza típica de la zona. No me va mucho la cerveza, así que no puedo juzgar. A mí personalmente no me gustó demasiado, y eso que era un poco más suave que la cerveza normal. Pero antes de eso, visitamos un sitio al que estaba deseando ir... ¡¡¡el Museo del Chocolate!!!
Tuve la oportunidad de visitarlo hace cuatro años, pero por algún extraño motivo, decidí no hacerlo... y me arrepentí mucho. Debo decir que no era exactamente lo que esperaba. Había mucha información sobre comercio justo, el consumo de chocolate en los distintos países europeos y (lo más importante de todo) los motivos por los que el cacao es muy sano, sobre todo para las mujeres. Aparte de eso, había cuadros pintados con chocolate (que debo decir que me dieron un poco de asquito), figuritas de chocolate (como se puede ver en la foto de arriba)... y el mejor chocolate que he probado en mi vida (de ahí la cara de psicópata que tengo en la foto). Lo probé... ¡cuatro veces!
Y tras un delicioso sábado, el domingo nos esperaba una pequeña sorpresa... En lugar de quedarnos en Colonia, cogimos el tren a Bonn, antigua capital de Alemania Occidental. Como todo estaba cerrado y no teníamos mucho tiempo (¡¡¡hay 5 horas de tren entre Bonn y Würzburg!!!) sólo dimos una vuelta por el centro y visitamos la Haus der Geschichte, uno de los museos de historia más importantes de Alemania. También era mi segunda vez allí, pero la disfruté mucho más que la primera. Sobre todo porque ahora sí que entiendo el alemán. Había tres exposiciones diferentes: una sobre la lengua alemana, otra sobre el Tercer Reich y otra sobre los símbolos de la identidad alemana (banderas, etc.) Por desgracia, las fotos estaban prohibidas. Así que para que tengáis unos bonitos recuerdos, os dejo con algunas fotos del centro de Bonn.
Ésta es la universidad.
Y éste es el antiguo ayuntamiento.
PD. Espero que lo de tocarle las tetas a Molly Malone también funcione así de bien...
7, feb | 2 comentarios lowlands En: Ciudad Especia compártelo Tags: colonia, viajes, alemania









2 comentarios
Me han gustado mucho las fotos son espectaculares, lugares sin duda bonitos y recomendables para visitar. Toco lo que sea tocar siempre trae suerte y espero que tu tengas bastante. En cuanto a lo del chocolate yo no te veo cara de psicópata, más bien de que lo estas difrutando bastante, jejeje.
Saludos!
Acabarás traduciendo, o mejor, escribiendo las guías de la Lonely Planet. Un placer leerte. Muchos besos.
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