Diario de una fugitiva Episodio I
Desde mi guarida, 23:17
Hace ya cuatro días que escapé. Y aquí, desde mi pequeña y nueva guarida, os escribo la trepidante historia de mi huída. Por motivos obvios, no me es posible revelar mi paradero. Tan sólo puedo decir que es una casa, y ya es mucho más de lo que se puede decir de lo anterior. Buena cama, buena comida y buena compañía.
DÍA 1 Salí corriendo con lo puesto: ni muda, ni mp3, ni ropa para cambiarme... y encima con tacones. Con los pies hechos polvo subo al autobús, aliviada al verme unos pasos más cerca de la libertad. Al encender el móvil, recibo la noticia más temida: el estallido de nuestra particular micro-guerra. Muy oportuno. Una vez en mi escondite temporal, me desplomo por el shock. Afortunadamente, recibo el apoyo de todos los allí presentes, que me ofrecen su ayuda y su simpatía. Asimismo, escucho miles de consejos distintos sobre cómo hacer frente a la situación. Mientras me recompongo lentamente, me voy sintiendo a salvo, aunque sea sólo por unos días. También es de destacar la primera aparición de mi contacto, cuya actuación será muy valiosa para el desarrollo de los hechos venideros.
DÍA 2 Gracias a mi anfitriona, logro satisfacer una de las necesidades básicas con las que no pude hacerme en la rapidez del momento. Además de por el apoyo de los allí presentes, el día está marcado por el lento comienzo de la nueva operación: hallar un nuevo paraje oculto donde seguir llevando a cabo mis asuntos. Por desgracia, el escondite temporal es muy acogedor, aunque resulta poco práctico para mi misión. A pesar de todo, aún puedo disfrutar de la maravillosa sensación de estar protegida. Además, recibo una noticia esperanzadora: un miembro de la Foxy Family cree haber encontrado algo muy valioso para mí, la solución a mis problemas.
DÍA 3 La primera parte del día pasa rápido. Interacciones sociales amenas, ánimos y miles de buenos deseos por parte de los presentes. Hora de enfrentarse al destino. No sé qué habría hecho sin mi contacto, que acudió a mi encuentro para facilitarme las cosas. Juntas, nos adentramos en un territorio más terrorífico que el infierno, más peligroso que la jungla... el lugar de la vergüenza. Por suerte, el peligro, aunque presente, no parece acechar. Alguien dijo una vez que se está más seguro cuanto más cerca se esté del peligro. Tal vez tuviera razón. Tras el aprovisionamiento, nos trasladamos a mi actual guarida con júbilo y esperanza. Todo ha salido bien y la perspectiva es bastante positiva. Todo ha salido bien excepto un pequeño detalle: nos encaramos con la malvada bruja, que amenaza con ponernos trabas. Mal rayo le parta.
DÍA 4 El tiempo apremia, por lo que la misión se pone en marcha lo antes posible. Tras reunirme con otros miembros de la Foxy Family que también se muestran de mi lado y me brindan su ayuda, mi contacto y yo nos dirigimos a la búsqueda y captura de otros nuevos contactos en potencia. La expedición, aunque aún sin completo éxito, cuando menos resulta fructífera en lo referente a descartar posibilidades. Aparte de ello, el aprovisionamiento continúa. Eso es todo lo que puedo decir por hoy. Seguiré informando.
25, feb | sin comentarios lowlands En: Pensando en Nar-Angha compártelo Tags: surrealista, historia, personal

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