Fauna del autobús
El viejo chiflado: Hombre, entre 60 y 65 años. El individuo se caracteriza por un cierto estrabismo y por ocupar siempre los primeros asientos... aunque no se sabe para qué, pues suele pasar la mayor parte del viaje de pie junto al asiento del conductor, dándole conversación (¿¡pero eso no estaba prohibido!?) sobre temas como el fútbol o la política. Todo el autobús conoce sus opiniones, pues se le oye hasta en la última fila.
La niña espabilada: Mujer, entre 8 y 13 años. Es una chica de piel oscura y ojos ligeramente rasgados, probablemente latina. Siempre viaja sola, lo cual resulta algo chocante debido a su pequeño tamaño, que hace que no sepas si tiene 8 años o sólo los aparenta. Suele escuchar música y sentarse también en los asientos más bajos del autobús, cercanos al conductor y las puertas de salida.
El héroe arrabalero: Chico, entre 15 y 20 años. Chaval de instituto. Podría ser guapito, pero su manía de vestir de colores como el rosa y escuchar rumba/flamenqueo sin auriculares en la parada del autobús le quitan bastante atractivo. El mote le viene porque ayer se sentó justo detrás de mí y no pude evitar escuchar cierta conversación. Al parecer, un amigo suyo ha tenido un cáncer en una pierna, lo cual lo ha obligado a andar con muletas. Otro compañero hizo una broma de mal gusto sobre la cojera del chico, así que nuestro héroe decidió vengarlo. Un día, al encontrarse con el "gracioso" esperando al autobús, lo persiguió por la calle hasta acabar pegándole con una silla.
Y mi favorita...
La emisaria de la muerte: Mujer, entre 45 y 60 años. Autodenominada como "una vieja de pueblo". Fumadora. Muy extrovertida. De hecho, es la única de estos individuos con la que he hablado. Nuestro primer contacto se debió a que un buen día, sin conocerme de nada, se acercó amablemente para advertirme de que "me estaba buscando la muerte" y de que si me sentaba en las escaleras "la humedad, que es muy mala, se me metería p'adentro, me daría una infección y me entrarían los picores". Pasado el shock del primer momento, es una mujer encantadora. Saluda cada vez que me ve, e incluso me ha ofrecido invitarme a un café si paso por el bar donde trabaja su hijo.
17, may | 2 comentarios lowlands En: Historias nymkateamínicas compártelo Tags: curiosidades, humor, personal, salamanca
Deseos Internos IV: Capítulo X
(No, la X no es porque sea porno ¬¬) Bueno, hecho el chiste malo, pasemos a lo que nos interesa. Se acerca el cumpleaños de Sharon, y con él, una petición de mano. ¿Cómo se lo tomará la giganta? Y mientras tanto, ¿qué sucede con nuestros amigos Johanna, Marco y compañía?
10.
Se miró al espejo por séptima vez. Los pantalones negros no estaban mal, pero aún no estaba muy convencida de la camisa. No estaba acostumbrada ni al blanco ni a los encajes. De alguna forma, todo le parecía demasiado elegante para ella. Flo hizo una mueca. Aunque ponerse guapa y mostrar una imagen distinta era lo que pretendía, aún no acababa de encontrarse cómoda. Al menos, al ser alta, se libraría de tener que llevar tacones. Respiró hondo y salió del probador.
-¿Qué tal estoy? -preguntó.
Johanna incline la cabeza y la examinó. Desde luego, no era el estilo de Flora. Un maquillaje y un peinado adecuados serían de gran ayuda.
-¿Crees que le gustará a Sharon? -inquirió la giganta.
-¿Te gusta a ti?
-No lo sé -suspiró- Sólo quería sorprenderla con algo bonito y elegante por su cumpleaños.
-Lo sé. La camisa es un poco... demasiado sofisticada, diría yo.
-Demasiado sofisticada para mí.
-¡No! ¡No quería decir eso! Si tuviera una camisa así, la llevaría a una boda o a una reunión formal. No a una fiesta en casa con amigos.
-Tienes razón -se volvió al probador.
Johanna miró a su alrededor. Una tienda más moderna y menos de señora seguramente sería más adecuada para Flo. Era una chica muy guapa, pero no era especialmente femenina ni formal en cuanto a la ropa. La giganta era más bien el tipo de mujer a la que le gustaba llevar vaqueros y camiseta todos los días si podía. De vez en cuando alguna sudadera con capucha, o una blusa para ocasiones más especiales. No obstante, por algún motivo, Flora estaba empeñada en probar algo distinto para el cumpleaños de Sharon. Johanna nunca hubiera imaginado que fuera a resultar tan difícil. Con un cuerpo como el suyo, cualquier cosa le quedaría bien.
-¿Nos vamos? -la voz de Flo despertó a la pelirroja de sus pensamientos.
Asintió. La más alta dejó la ropa que tenía en brazos en un mostrador. Ambas se abrieron paso entre los percheros, que otras mujeres revisaban y comentaban con entusiasmo. Las dependientas, con sus uniformes negros, correteaban por todo el local. Algunas llevaban prendas de un sitio a otro, mientras que otras aconsejaban a las compradoras. Flo arrugó la nariz, incómoda. Al ver a todas esas chicas comprar con sus amigas y emocionarse con un par de tacones o un vestido nuevo, se sentía totalmente fuera de lugar. Cuando era adolescente, el interés que empezaron a mostrar sus amigas por la ropa fue una tortura para ella. Ya en ese momento era demasiado alta para su edad, lo cual planteaba dificultades para encontrar algo que le quedase bien. Mientras las demás se probaban un modelito tras otro, ella se aburría enseguida y se pasaba el resto de la tarde junto a la puerta, esperando que todo terminase y diciendo a sus amigas que estaban muy guapas. Con suerte, al fin le harían caso y podrían hacer algo que no fuera ir de compras.
-¡Oye! ¿Y ése de ahí?
Ya casi estaban fuera cuando Johanna señaló a uno de los percheros. La siguió con la mirada y vio un vestido de tela tejana. La giganta frunció el ceño.
-¿En serio?
-¿Por qué no? Es mono. Seguramente fuera lo único de esta tienda que me plantearía ponerme -comentó Johanna.
-No me van mucho los vestidos -Flo hizo una mueca- No me quedan bien. Y menos si son cortos.
-¿Cómo puede ser? Tienes las piernas muy largas, ¡deberías lucirlas!
-No estoy segura...
-¡Pruébatelo! -la austríaca casi le tiró el vestido- Es algo distinto, justo lo que querías.
Aún sin estar segura, recorrió la tienda hacia el probador, seguida de Johanna, que la esperó fuera. Cuando salió, la menor contuvo una exclamación.
-¡Es perfecto! ¡Me encanta!
-¿Seguro? -cuestionó Flora- ¿No me hace parecer aún más grande?
-No creo. Además, realza tu figura.
-¿Mi f-figura? -la giganta pestañeó, incrédula- No creo que tenga de eso.
-¡Venga ya, Flo! -exclamó Johanna- ¡Estás muy bien! Eres alta, atlética y tienes buenas curvas.
-Y un culo enorme.
-¡No seas tonta!
La joven puso los ojos en blanco. Le resultaba gracioso pensar que una mujer como Flo pudiera ser tan insegura. Dura por fuera, blanda por dentro, pensó. Era extrañamente adorable.
-Bueno, al menos no tiene la espalda abierta -suspiró Flora- No querría que se me vieran los lunares.
Johanna sacudió la cabeza y la condujo hacia la caja.
-Tienes que comprártelo.
Tardó unos minutos más, pero al final la convenció. Al salir de la tienda, la giganta parecía bastante satisfecha... y aliviada de haberse quitado de encima las compras.
-¿Dónde vamos ahora? -quiso saber Johanna.
-Hmm... veamos... -pensó Flora en voz alta- Creo que tenemos todo lo que necesitamos para la fiesta: la comida, algo de decoración, mi ropa... ¡Ah! ¡Casi se me olvida el regalo!
-¡Pues eso es importante! -rió la austríaca.
-¿Qué le vais a regalar vosotros?
-Marco, Alex, Martin, Adrian y yo le hemos comprado un par de vestidos y le hemos hecho una tarjeta muy bonita. ¿Y tú?
Flo le dirigió una sonrisa traviesa sin contestar. Agarró la muñeca de Johanna y la llevó a través del centro comercial a una joyería. Al pararse frente a la puerta, a la pelirroja le dio un vuelco el corazón. Miró alternativamente a su amiga y al establecimiento.
-¿Vas a comprarle...?
-¡Exacto, un anillo de compromiso! -a la más alta se le escapó una risita de emoción.
Al ver la cara de shock de Johanna, se le borró la sonrisa. Frunció el ceño ligeramente y preguntó:
-¿Qué pasa?
-¿Vas a pedirle matrimonio? ¿En serio?
-Sí, para eso son los anillos de compromiso normalmente, ¿no?
-Sí, pero... ¿estás segura? ¿No es muy pronto?
-¿Por qué iba a ser muy pronto? Llevamos más de un año viviendo juntas, y nos conocemos desde hace mucho.
-Aun así, creo que deberías esperar. Yo no le pediría matrimonio a Sharon en su cumpleaños.
-¿Por qué no?
-Bueno, ¡es una fiesta de cumpleaños! Si le das el anillo en medio de la celebración, la cosa cambiaría totalmente.
Mentalmente, se avergonzó de la tontería que acababa de decir. Necesitaría inventarse una excusa mucho mejor para hacer cambiar de idea a Flora.
-¡Pero sería un regalo encantador! -argumentó la giganta, confusa por la reacción de Johanna- Estoy segura de que hará muy feliz a Sharon.
-¿Y cómo lo sabes? ¿Has hablado alguna vez del tema con Sharon? -señaló Johanna- A lo mejor no es de las que se casan.
La giganta entornó los ojos, pensativa. La había hecho dudar.
-Estoy convencida de que sí es de las que se casan -insistió Flo- Uno de sus sueños siempre ha sido formar una familia.
-Sí, todos sabemos que a Sharon le encantan los niños. Pero eso no significa que quiera casarse.
Algo decepcionada, Flo se rascó la nuca y contempló la joyería que tenían ante ellas. Se colocó el pelo.
-¿Hay algo que deba saber? ¿Te ha dicho Sharon algo?
-¡No! Sólo es que... bueno, ya sabes. Sharon ha pasado por muchas cosas en los últimos años. Ha cambiado mucho. Creo que preferirá tomarse las cosas con calma.
-¿Tú crees?
La más joven asintió. Esta vez, fue ella quien condujo a Flo, y la alejó de la tienda.
-Piénsatelo un poco más, ¿vale? Puede que haga muchos años que conoces a Sharon, pero... ¿sabes algo de su pasado? ¿De su infancia? ¿Has conocido a todas las personas importantes que hay en su vida? Creo que aún os queda mucho por descubrir la una de la otra. Además, si le regalas algo tan grande por su cumpleaños, ¿qué harás cuando llegue Navidad?
-Yo... creí que te gustaría -se defendió- Mariangela es muy guapa y divertida.
Marco aún tenía esa mirada de decepción en los grandes ojos azules. Con los brazos cruzados, incluso intimidaba. Era la primera vez que lo veía enfadado.
-¿Cuándo lo entenderás? -gruñó- No quiero salir con ninguna de tus amigas. Por muchas encerronas que prepares, no me interesa.
La italiana bajó la mirada y suspiró.
-Lo siento, Marco. Sólo pensaba que...
-¿... que si me obligabas a tomar un café con tu amiga y contigo te sería más fácil librarte de mí?
Ella levantó la vista, dolida. Aunque en sus palabras había algo de verdad, no era eso lo que pretendía. Le tenía mucho aprecio; tal vez por eso esperaba encontrarle otra chica. En el fondo, sentía que nunca sería la adecuada para él, aunque lo intentase. Marco era muy atractivo, y seguramente uno de los mejores hombres que había conocido en su vida. Sin duda, sería el marido perfecto para cualquier chica; mas eso no era lo que ella buscaba. Cristina Di Sessa era una aventurera. Tendía a cansarse muy rápido de todo. Su naturaleza extrovertida la impulsaba a viajar, conocer gente y descubrir nuevas experiencias. Cualquier signo de estabilidad la hacía sentir atrapada. Por eso, su relación más larga apenas había durado dos años.
Pero Marco era diferente. Marco quería algo serio. Y se lo merecía. Incluso se sentía mal por tener a un hombre tan fantástico persiguiéndola con tanto ahínco cuando había miles de mujeres que matarían por alguien como él. Era un callejón sin salida: si le daba una oportunidad, le acabaría haciendo daño; si lo rechazaba, también le haría daño.
-No, no quiero deshacerme de ti, Marco -dijo al fin.
-¿Entonces por qué me alejas de ti? -le levantó la barbilla con la mano y suavizó el tono- No quiero a ninguna de tus amigas. Quiero estar contigo.
-Y yo... -tragó saliva, sin saber cómo terminar la frase. Exhaló y apartó la mirada- Yo no sé lo que quiero.
Avergonzada de sí misma, se fue de la cocina y se fue a su cuarto. Pronto tendría que irse a trabajar, de todas maneras. Marco se dejó caer en el sofá y hundió la cara en las manos. Ni siquiera respondió cuando ella se despidió al salir por la puerta. Estuvo allí sentado minutos, mirando al vacío, pensativo. Sólo la llegada de Johanna lo trajo de vuelta a la vida.
-¡Hola! -saludó ella.
-¡Hola! -se obligó a sonreír- ¿Qué tal las compras con Flo?
-Calla, ni me hables -suspiró ella- ¡Menudo lío!
-¿Y eso? -él arrugó la frente.
Se sentó junto a él. Antes de hablar, se recostó en el respaldo y echó la cabeza hacia atrás.
-Verás, el otro día, cuando Sharon se pasó por aquí, me enseñó el anillo que le había comprado a Flo. Sí, planea declarársele en su fiesta de cumpleaños. ¿Adivinas qué ha pasado ahora? Flo también tiene pensado un regalo muy especial para Sharon. Sí, justo, quiere pedirle matrimonio -la pelirroja resopló- Por supuesto, las dos quieren que sea una sorpresa, así que no puedo decir nada. He tenido que inventarme todo tipo de excusas para convencer a Flo de que no le comprase el anillo a Sharon. Espero que hayan funcionado.
-¡Oh, dios! -Marco hizo un gesto de dolor- ¡Qué horror estar en medio de una situación así!
-Dímelo a mí. Espero no haber asustado a Flo demasiado. Tal y como he hablado de Sharon, cualquiera diría que es una zorra llena de secretos y con miedo al compromiso. Algo así como una Tarja.
-Mirando el lado bueno, se sorprenderá el doble cuando Sharon le pida que se case con ella -sonrió Marco.
-Mientras no rompan antes de la fiesta...
-Nah, no creo que eso suceda -le acarició el hombro para animarla- Esas dos encontrarán la manera de arreglarlo, como siempre -miró al frente, soñador- Si lo piensas, ¿no es romántico? Eso de que ambas hayan pensado en pedirle matrimonio a la otra a la vez... Están totalmente en la misma onda.
-Sí que lo están...
5, abr | 2 comentarios lowlands En: El Maravilloso Mundo de la Ficción compártelo Tags: deseos internos, rpf, fanfiction, romance, angst
Deseos Internos IV: Capítulo IX
... y otro capítulo más. Este es muy cortito y "de relleno", pero nos servirá para hacernos una idea de lo que se acerca. Además, vuelve un personaje bastante querido :)
9.
-Iba a volver antes, pero al final decidí quedarme y trabajar como voluntaria -explicó Angela- Si alguna vez tienes la oportunidad, hazlo. Es una experiencia muy estimulante.
Se notaba que el viaje había cambiado a Angela. Además del tatuaje que se había hecho y el bronceado de su piel, su actitud también resultaba distinta. Aunque aún seguía siendo tan irónica como siempre, se había vuelto algo más amable y positive. Desde luego, pasar unas vacaciones en Tailandia le había sentado muy bien.
-Sólo siento no haber estado aquí para ayudarte. Si hubiera sabido que estabas en problemas... -la rubia jugueteó con su botellín de cerveza.
-Oye, tenías cosas más importantes que hacer -sonrió Tarja- Pero gracias por la intención.
-Deberías haberme llamado, en serio. Sabes que te habría ayudado. Bueno, ¿y qué tal te va con los otros cuatro? -quiso saber Angela- ¿Son agradables?
-Sí, están muy bien, la verdad -la finesa asintió y dio un sorbito a su cerveza- Los chicos son muy divertidos. Tony es muy gracioso. Creo que te caería bien; tiene el mismo humor sarcástico que tú. Pero luego siempre es muy amable y está dispuesto a ayudar. Tuomas, el otro finlandés, es muy tímido, pero una vez que se abre es simpático. Y luego está Anette. A veces me saca de quicio porque es sumamente feliz. En secreto, la llamamos Miss Sonrisas. Pero es muy tierna... y sabe mucho de ordenadores y otros aparatos electrónicos, lo cual siempre es útil.
-Algo bueno tenía que tener, ¿no? -rió Angela entre dientes- Por cómo la describes, parece un poco pesada.
-Tú seguramente la odiarías, está claro -bromeó Tarja- Aunque de vez en cuando viene bien. Creo que en los cinco meses que llevo viviendo allí no la he visto enfadada ni una sola vez. Y eso anima much, ¿sabes? Supongo que me estoy acostumbrando.
-Eso es bueno.
-Sí. Ah, y luego está Lisa. ¡Está loquísima! Me encanta. Seguramente sea la persona más franca y sarcástica que he conocido. Le encantan las películas de vampiros y es una experta en convertir cualquier comentario en un chiste pervertido. Y es muy fiestera.
-Tiene buena pinta. Dile que se venga con nosotras alguna vez.
-Seguramente lo haga. Estamos saliendo.
La rubia arrugó la frente, sorprendida. Sus labios formaron una media sonrisa.
-¡Cómo sois las lesbianas! No se os puede dejar a dos juntas en el mismo sitio sin que os enrolléis entre vosotras.
-Oye, no es para tanto -se defendió Tarja- Sólo empezamos a salir hace tres semanas, y llevamos ya un tiempo viviendo juntas.
-Lo sé, lo sé. Era coña -repuso la otra mujer, divertida- Nah, me alegro por ti si tú te alegras.
-Sí, es una chica fantástica. Lo pasamos muy bien juntas. Y es insaciable... ya sabes a lo que me refiero.
-Si llego a saber que me seguirías contando tus historias lesbo-eróticas, no habría vuelto de Tailandia.
-¡Venga ya! -la finlandesa de pelo oscuro puso los ojos en blanco, con gesto de broma- Sabes que te encanta oírme hablar de mi vida sexual.
-No. Eso es lo que te dices tú misma para seguirme dando la paliza con eso.
Ambas se echaron a reír. Tarja acercó su silla a la de Angela y le dio un abrazo.
-Me alegro de volver a verte después de tanto tiempo.
-Yo también te he echado de menos, perra -la rubia guiñó un ojo- ¡Eso sí, ahora no te me pongas en plan bollo!
La cajita se abrió y reveló un anillo de oro con una gema púrpura. Johanna no pudo ocultar una exclamación de asombro al verlo.
-¡Es precioso! -exclamó- Estoy convencida de que le encantará.
-Eso espero -rió Sharon.
-¡Qué emocionante! -la más joven sonrió- Se os ve más enamoradas cada día.
-¡Lo estamos! Sé que sólo llevamos poco más de un año juntas, pero... siento que debo hacerlo. Al fin y al cabo, nos conocemos desde hace mucho. El otro día hicimos el amor después de cenar y nos dormimos juntas al terminar. Me desperté en medio de la noche en sus brazos, con la cabeza en su pecho, oyendo sus latidos y su respiración. Fue como una revelación. Nunca me había sentido tan feliz y protegida. Quiero pasar el resto de mi vida así. Entonces se me ocurrió: no quiero irme jamás de su lado. Además, llevamos un tiempo viviendo juntas, así que es un buen momento.
Johanna sonrió. En los últimos meses, Sharon y Flo parecían estar más unidas que nunca. No había habido nada de drama en mucho tiempo. Había pasado tiempo con ambas, tanto juntas como a solas, y sabía lo mucho que se querían. La austríaca no recordaba haber visto a Sharon así de feliz con alguien. Al oír esas palabras tan románticas, una parte de Johanna se sentía ligeramente celosa. Hacía mucho que no se sentía así por nadie... ni nadie se sentía así por ella. Aun así, no dejó que la amargura se apoderase de ella. Era un momento de celebración para Sharon, y debía compartir su felicidad.
-Vais a ser muy felices -asintió.
-Estoy convencida -la mayor de las dos soltó un suspiro- Aunque me costará aguantarme dos semanas sin declararme.
-¿Dos semanas? ¿Y eso?
-Se lo voy a decir en mi cumpleaños.
-¡Wow! ¡Sí que va a ser una fiesta épica!
-Ése era el plan -rió la neerlandesa- Por cierto, puedes traer a quien quieras. Vamos a apartar los muebles del salón de todos modos, así que cabremos todos -añadió entre risas.
-¿A cuánta gente has invitado? -Johanna sonrió con curiosidad.
-Bueno, aparte de los obvios, es decir, vosotros, Zach y Bill, Delia, los chicos, Alex... un par de compañeros de Flora... Tarja.
-¡¿Tarja?!
La menor casi dejó caer su café. La reacción hizo sonrojar a Sharon.
-Bueno... no sé de ella desde hace tiempo, así que pensé que estaría bien volver a verla.
-¿En serio? ¿Seguro que quieres proponerle matrimonio a Flo delante de tu ex?
-No voy a pedirle que se case conmigo delante de todo el mundo, no te preocupes. Mi plan es llevarla a un sitio más íntimo y darle el anillo.
-Aun así, yo no habría invitado a Tarja -Johanna negó con la cabeza- ¿Recuerdas lo que pasó en el karaoke?
-¡Sólo fue una vez! Además, he estado pensando, y tal vez si Tarja descubre que Flo y yo nos vamos a casar, al fin entenderá que todo ha terminado y nos dejará en paz. Además, seguro que ya lo ha superado. No me llama desde hace meses.
-Entiendo...
La puerta de entrada se abrió. Marco y Cristina llegaron con bolsas de la compra.
-¡Hey! -saludó el sueco mientras Cristina le sonreía y le decía hola con la mano- No sabía que ibas a venir.
-No estaba planeado -Sharon se encogió de hombros y jugó con su bolsita de té- Estaba haciendo algunas compras y decidí venir a veros.
-¡Qué bien!
Los otros dos compañeros desaparecieron en dirección a la cocina, entre conversaciones sobre dónde colocar lo que habían comprado. Johanna prácticamente escondió la cara dentro de la taza al beber. Aún había momentos en los que se la notaba incómoda con ellos. Incluso Sharon, que tendía a vivir en su mundo, se había percatado. Pasó la mirada hacia la ventana e intentó buscar algo con lo que distraer a su amiga.
-Ya va haciendo calor -comentó- Flo y yo estuvimos hablando el otro día de ir a la piscina este fin de semana o el que viene. ¿Te apuntas?
-Sí, parece divertido -sonrió Johanna- Terminaré los exámenes muy pronto; me vendrá bien desconectar un rato.
-Sí, eso siempre es bueno -cuando los otros dos volvieron de la cocina, Sharon se dirigió a Marco- ¿Viste la invitación que te envié?
-¿La de tu cumpleaños? ¡Claro! Ya hasta tengo algunas ideas de qué regalarte -le guiñó un ojo.
-¡Bien! -sonrió la holandesa- Por cierto, puedes traer a alguien, si quieres.
-Sí, Cristina me va a acompañar.
-¡Sí! -intervino Cristina alegremente- Y en agradecimiento, te voy a hacer una tarta.
-Oh, no hace falta que me lo agradezcas de ninguna manera, tonta -dijo Sharon entre risitas.
-Cocinar es mi trabajo, y también se me da muy bien la repostería -explicó la italiana- Me encantará prepararte algo rico.
-¡En ese caso, gracias!
Se sentía mal porque Johanna tuviera que ver a Marco con Cristina en la fiesta. No obstante, Sharon confiaba en que habría suficientes personas allí como para que la austríaca se olvidase de ellos. Además, una buena tarta casera gratis era una tentación muy grande...
2, abr | 2 comentarios lowlands En: El Maravilloso Mundo de la Ficción compártelo Tags: deseos internos, rpf, fanfiction, romance, angst
Deseos Internos IV: Capítulo VIII
Después de casi dos meses (¡LO SIENTO, LO SIENTO, LO SIENTO!) tenemos nueva entrega. Ahora que estoy de vacaciones unos días, espero poder ofreceros algún capítulo más e ir avanzando en la historia.
Como llevo mucho tiempo sin publicar, os voy a ofrecer un pequeño recordatorio de cómo está la situación. Tras darse cuenta de los problemas que estaba causando Tarja en su relación, Flo y Sharon decidieron echar de su casa a la finesa. Ésta encontró un piso en la revista de Little Europe para compartir con otras cuatro personas, y Sharon echó una mano con la mudanza. Como agradecimiento, Tarja la invitó a un vino... con erótico resultado. Por suerte o por desgracia, la aparición de Tony, el nuevo compañero de Tarja, impidió que la cosa fuera a más. Mientras tanto, Marco y Cristina siguen sin aclarar su situación del todo, para disgusto de Johanna.
8.
Un cartel decorado con su nombre colgaba de la puerta de su cuarto. Al verlo, Tarja frunció el ceño, pero tenía aún demasiado sueño como para protestar. Por lo menos habían escrito bien su nombre. Tras vestirse y espabilarse, entró en la cocina. Un buen desayuno la terminaría de despertar. Necesitaba estar en plena forma para la entrevista de trabajo, la primera que tenía en años.
Dos de sus compañeros estaban sentados a la mesa, comiendo en silencio. Reconoció a Tony, que parecía muy interesado en el periódico que tenía en una mano mientras sujetaba la taza con la otra. Junto a él estaba una chica alta y pelirroja que parecía a punto de quedarse dormida encima de sus tostadas. Dio los buenos días en voz baja, se sirvió algo de la cafetera que reposaba en el mostrador y puso un par de rebanadas en la tostadora.
-¡Hola a todos! -la voz jovial de Anette llenó la sala cuando ésta se unió a ellos. Reparó en Tarja y sornió- ¡Hey! ¿Qué tal tu primera noche aquí? Espero que hayas dormido bien.
-Sí, muy bien -asintió la finesa.
-Bien -como si le hubieran dado cuerda, abrió la nevera y empezó a sacar ingredientes- Por cierto, espero que te gustase el cartel de la puerta. Lo hice yo misma.
Aprovechando que le estaba dando la espalda, Tarja puso los ojos en blanco. Debió imaginárselo. Al ver la ropa colorida de la sueca, estaba claro de dónde había sacado la inspiración.
-Creo que es importante que los compañeros de piso sepamos nuestros nombres, ¿sabes? -prosiguió Anette al tiempo que se estiraba para coger un tazón de la estantería más alta- Así todo es más familiar. Además, me gusta mucho dibujar y decorar la casa.
-Sí, muy creativo -Tarja asintió y llevó su desayuno a la mesa.
Se sentó junto a la otra mujer, que fracasó estrepitosamente al intentar reprimir un bostezo. Tony levantó la vista del periódico brevemente para sonreírle. Se obligó a devolverle la sonrisa, aunque le hubiera gustado darle un puñetazo en la cara por estropear su momento con Sharon.
-Voy a hacer gofres -anunció Anette- ¿Quién quiere?
-¡Yo! -Tony levantó un brazo- Ya sabes que me encantan tus gofres.
-Casi tanto como a mí tu risotto -río ella mientras se ataba el delantal- Deberías hacerlo más a menudo, por cierto.
-Estás de suerte: pensaba hacerlo esta noche para cenar.
-¡Genial! -exclamó entusiasmada- Será un bonito detalle para darle la bienvenida a Tarja a nuestra pequeña familia.
Casi escupió el café al oír esa última frase.
-No hace falta, ¡de veras! -se apresuró a contestar- No quiero que os toméis la molestia por mí.
-¡Vamos, será divertido! -insistió Anette- Siempre hacemos una pequeña fiesta de bienvenida para los nuevos. Queremos que os sintáis como en casa.
-Además, no es ninguna molestia -añadió Tony- Me encanta cocinar, y creo que se me da muy bien.
-Si tanto te gusta cocinar, ¿por qué no me ayudas con los gofres? -entre risas, Anette lanzó una manopla de horno a Tony, que soltó una risilla y se acercó a los fuegos.
Los observó empujarse de forma juguetona y empezar a preparar el desayuno. Sacudió la cabeza y se volvió hacia su comida.
-¿Cómo se puede tener tanta energía a estas horas? -la voz grave de la otra chica la sorprendió.
-¡Lo sé! -convino- ¿Siempre es así?
-Todos-los-días-del-año.
-¡Dios! -la finlandesa bajó la voz, y por un momento se alegró de que Tony y Anette armasen tanto escándalo- ¿Y no os dan ganas de tirarle algo?
-A veces -la pelirroja se encogió de hombros- Al menos a mí. A los chicos parece gustarles.
-¿¡Por qué!?
La otra mujer frunció el entrecejo, pensativa. Se colocó uno de los rizos rojos tras la oreja al contestar:
-Está buena, supongo.
-Aunque no es mi tipo -murmuró Tarja.
-Tampoco el mío -su compañera de piso le dedicó una media sonrisa- Y no es fácil encontrar chicas que no me gusten.
A Tarja se le abrieron los ojos de par en par, sorprendida por su franqueza.
-Ah, ¿te gustan las chicas?
-Sí, a mí también -repuso ella, ampliando su sonrisa. Al ver la cara de confusión de Tarja, explicó- Tony nos contó lo de que te pilló con tu novia. Eso sí que es empezar con buen pie, ¿eh?
-¡Cómo no! -suspiró la finesa.
-Regla número uno de este piso: si Tony lo sabe, minutos después se habrá enterado la casa entera -rió- Pero no se lo tengas en cuenta; es periodista. Está acostumbrado a compartir la información. De todos modos, me alegra no ser la única lesbiana. Hablar de cosas pervertidas con los tíos a veces se hace un poco raro.
-Ya me imagino -una leve sonrisa se abrió paso en los labios de Tarja- Pero se equivoca en una cosa: esa chica no es mi novia.
Aún no, le habría gustado añadir, pero sólo habría servido para atraer preguntas incómodas. Al fin y al cabo, ni siquiera sabía el nombre de esa chica.
-A todo esto, soy Tarja -se presentó.
-Lo sé, yo también he visto el cartel -sonrió su nueva compañera, burlona- Y yo soy Lisa. Anette ya nos dijo que eras de Finlandia. ¿Has conocido al otro finés?
-No, pero ya me habían hablado de él.
-Tuomas -asintió Lisa- Es un tío agradable. Al principio no habla mucho, pero cuando lo conoces bien es divertido.
-Creo que eso es muy típico de los finlandeses -Tarja dejó escapar una risita- ¿De dónde eres tú?
-Alemania. Supongo que se me nota el acento, pues apenas llevo unos meses aquí.
-Ah, ¿también eres casi nueva en el piso, entonces?
-Así es. Los otros tres ya llevan un par de años viviendo juntos, así que al principio era un poco... raro. Pero son muy abiertos, lo cual está bien -se llevó la taza a la boca y sonrió a Tarja- Aun así, está muy bien no ser la única ajena.
Después de pensárselo bien, Marco al fin tomó una decisión.
-Desarrollo -anunció, al tiempo que le daba a Sharon tres cartas.
-¡No puede ser! -exclamó Sharon, y le lanzó la carta en cuestión tras leerla- ¡Capullo! ¡Otro Punto de Victoria! -miró a Johanna- Uno más y gana. Tenemos que unir fuerzas contra él.
La pelirroja asintió como gesto de aprobación, mientras Marco se reía triunfal. Hacía mucho tiempo que no jugaban a ese juego, y las chicas empezaban a recordar por qué. Johanna tomó los dados, pues era su turno.
-Por favor, como salga otro seis, me tiro por la ventana -murmuró.
Una exclamación de fastidio brotó de su garganta al ver que cada dado mostraba tres puntos negros. Marco se hizo con sus cartas y se echó a reír aún más fuerte.
-Bueno, creo que iré a ver cómo va la cena antes de que me matéis -dijo, aún con una amplia sonrisa en la cara.
Una vez él estaba en la cocina, Sharon agarró su copa de vino e hizo ademán de lanzársela en broma. Johanna se desplomó en su silla.
-¿Por qué seguimos con la partida? Ya sabemos que va a ganar él...
La morena iba a contestar algo cuando le sonó el móvil. Acababa de llegarle un mensaje de su novia. Algo se removió en su interior. Con la mano libre, se llevó la bebida a los labios. La culpa debió de vérsele en la cara, ya que Johanna pareció notar algo desde el otro lado de la mesa.
-¿Va todo bien? -quiso saber.
-Sí, todo bien -repuso, y guardó su teléfono- Flo dice que va a ver a su hermana después del trabajo.
-Ah, entiendo -Johanna tomó un sorbito de vino.
Sharon se obligó a sonreír. No había nada de malo en el mensaje, ni en que Flora se lo hubiera mandado. Lo que la tenía loca eran los corazoncitos con los que había adornado el mensaje y las últimas palabras. Ya te echo de menos. Su novia era tierna por naturaleza, y eso le encantaba. No obstante, en los últimos días odiaba esas pequeñas muestras de amor. No se las merecía. No después de lo que había pasado.
-Te noto distraída -observó la austríaca.
Por supuesto que Johanna se daría cuenta. La joven era muy observadora y la conocía como si de verdad fuera su hermana. Lo cierto era que la culpa la reconcomía; tal vez no fuera tan mala idea desahogarse un poco con Johanna.
-¿Puedo contarte un secreto? -susurró.
-Siempre -asintió la pelirroja.
-He hecho algo horrible -Sharon se mordió el labio.
-¿El qué? -Johanna frunció el ceño.
Como si fuera a encontrarse a su novia escondida en un rincón escuchándolas, Sharon miró a su alrededor y se inclinó hacia Johanna. Se le aceleró el pulso al confesar:
-El otro día, cuando ayudé a Tarja a mudarse... nos liamos.
La cara de la austríaca se quedó como congelada. Sharon bajó la vista y se mordió con más fuerza el labio inferior. Sabía que había hecho mal, pero ahora se sentía peor.
-¿Por qué? -se preguntó Johanna, esforzándose por no levantar la voz.
-No sé... Estábamos ahí, tomándonos un vino... y entonces empezó a hacerme sentir especial y a tocarme...
-¿Lo sabe Flo?
La holandesa sacudió la cabeza.
-No estoy segura de si decírselo... Es decir, sé que no quiero ocultarle secretos, pero... ahora que las cosas al fin están mejorando, esto le rompería el corazón.
-Será peor si se entera de otra forma, ¿no crees?
-Lo sé -dijo Sharon con suavidad- Pero... sólo fue un error. No pasó nada serio. ¿Por qué debería molestar a Flo con algo así?
-Vale, eso sí que es verdad, pero... ¿seguro que no tiene importancia? Eso de que te hizo sentir especial no me gusta nada. ¿Es que aún sientes algo por Tarja?
-¡No! -contestó rápido, pero Johanna veía la duda en sus ojos- Tengo mucho cariño a Tarja como amiga. Y... bueno, no puedo negar que es muy atractiva y que puede ser un encanto cuando quiere, pero... Yo quiero a Flo. Mira, Tarja lleva llamándome todos los días desde entonces, y no he contestado ni una sola vez. No voy a dejar que pase nada más. No quiero perder a Flo, Johanna. Si le cuento este asunto, se volverá paranoica y se irá.
Johanna contuvo un suspiro. Pestañeó y miró a Sharon.
-No creo que tengas claros tus sentimientos en absoluto. Pero haz lo que te parezca correcto. Sé que yo me sentiría una mierda si le ocultase algo así a alguien a quien quiero, pero si a ti no te molesta...
-Lo cierto es que me está matando -admitió Sharon- Pero a lo mejor, si me esfuerzo, puedo olvidarlo. Es decir, no hay manera de que Flo lo descubra, ¿verdad?
Marco regresó de la cocina e interrumpió la conversación.
-La cena está lista -informó con alegría- ¿Queréis que os patee el trasero ahora o preferís continuar con el juego después de una buena lasaña?
-Ni siquiera estoy segura de querer seguir jugando -Johanna sacó la lengua.
Como respuesta, Marco se puso a imitar a una gallina, con lo que se ganó un puñetazo en el hombro por parte de Johanna. La visión hizo sonreír a Sharon. De hecho, centrarse en las bromas que compartía con sus dos antiguos compañeros, la cena y las conversaciones, alejó su mente de Tarja y Flo. Lo necesitaba de verdad. De hecho, se sentía tan bien al evadirse de todo ese lío que le costó volver a casa.
Había sido una noche fantástica. Entre Sharon acogiendo a Tarja, el trabajo de Marco y Cristina rondando por ahí, les había sido difícil disfrutar de una noche juntos, solos los tres. Era una tradición maravillosa, y la reunión les había demostrado hasta qué punto lo habían echado de menos.
-Deberíamos jugar más a menudo a este juego -comentó Marco al tiempo que guardaba las piezas de nuevo en la caja.
-No, gracias -Johanna puso los ojos en blanco y le ayudó a recoger la mesa.
-¿Harta de perder? -bromeó él entre risas.
Con una media sonrisa irónica, Johanna puso el juego en la estantería.
-¡Por favor! Ese juego es sólo cuestión de suerte. ¿Quieres saber lo que es la estrategia de verdad?
-¿Me está retando, señorita Settels? -respondió Marco risueño, con los brazos en jarras.
-¡Tal vez!
Poco después, ambos compañeros estaban sentados en el sofá, ojos clavados en la pantalla del televisor, manos en los mandos. De vez en cuando, uno de los dos reía o maldecía. La partida se alargó un par de horas, que volaron como si hubieran sido unos minutos.
-Vale, vale, lo reconozco: esto se te da muy bien -aceptó Marco- ¿Contenta?
-Muy contenta -sonrió Johanna- Y más después de hacer polvo a tu ejército y robarte todo el oro.
El sueco soltó un gruñido y sacudió la cabeza. Desde luego, no había sido su momento favorito del juego.
-Esto no es lo mío. Creo que se me dan mejor las carreras de coches -comentó.
-Sí, a mí también me gustan -convino la chica- ¿Recuerdas cuando hicimos aquella competición con Martin, Adrian y Alex?
-¡Anda que no hace tiempo de aquello! Creo que Sharon todavía vivía aquí.
-¡Sí! Nos preocupaba que los vecinos protestasen porque gritaba cada vez que se estrellaba -Johanna rió al recordar.
-¡Cierto! -él hizo otro tanto- ¿Y la final, Martin contra mí?
-¡Qué épico! Y no hablemos de aquel horror de camisa que tuviste que llevar los tres días después.
-¡Ah, sí! -el hombre hizo un gesto de dolor- Recuérdame que no vuelva a apostar contra él.
-Fue muy gracioso -ella suspiró feliz- Deberíamos hacer más sesiones de juegos alguna vez.
-¡Pues claro! Pero también me lo he pasado bien jugando contigo.
-Lo sé.
Ambos se dieron cuenta a la vez. Hacía mucho tiempo que no hacían nada juntos. Tras la ruptura, ser amigos era fácil cuando Sharon o los demás estaban allí, pero no al estar solos. Normalmente, si Cristina no estaba en casa, se limitaban a no prestarse atención. Pero esa noche había sido diferente. No había tensión ni resentimiento. Eran amigos de nuevo, casi familia. ¡Cómo habían extrañado ese sentimiento!
-Ha sido una gran noche -Marco sonrió- Echaba de menos pasar tiempo contigo.
-Sí, yo también lo echaba mucho de menos.
Con la naturalidad de antes, Johanna se deslizó más cerca de su amigo y lo abrazó. Él le devolvió el gesto amistoso y le dio un beso en el pelo. Entonces, de pronto, sus miradas se cruzaron; el verde se encontró con el azul grisáceo. Estaban tan cerca...
El móvil de Marco los devolvió a la realidad. De mala gana, Marco se separó de su joven amiga y lo alcanzó.
-¡Ah, casi se me olvida! Es Cristina. Será que ya sale del trabajo. Tengo que ir a buscarla. Esta noche vamos a salir.
-Ya veo. ¡Pásalo bien! -Johanna ocultó su decepción tras una sonrisa educada.
-¡Gracias! -él se puso el abrigo y se dirigió a la puerta- ¡Nos vemos luego!
30, mar | 2 comentarios lowlands En: El Maravilloso Mundo de la Ficción compártelo Tags: deseos internos, rpf, fanfiction, angst, romance
3 semanas después...
En primer lugar, ¡gracias a todos por participar! Algunos me habéis enviado las respuestas por privado. Otros habéis contestado aquí. Debo decir que ha estado algo más reñido que el año pasado, lo cual me alegra :) Y ahora, sin darle más bombo al asunto, vamos con las respuestas.
FOTO #1: FLOOR JANSEN
¿Quién sino esta dama (o gran hombre, según Dani) de 1,84 m? Creo que no hace falta más presentación, pues todos habéis vivido mi etapa fangirl (que, por desgracia, llegó a su fin desde que leí cierta entrevista). Por lo que vemos, ya desde pequeñita le gustaba eso de la cerveza...
FOTO #2: NICOLE KIDMAN
Algunos sabréis que Moulin Rouge es una de mis películas favoritas, y en parte es gracias a esta reina de Hollywood. Una actriz con mucho talento (y que también sabe cantar, como demostró en esa película) y una gran belleza.
FOTO #3: MARCO HIETALA
El bajista de Nightwish no podía faltar. Se le ve extraño sin su barba de dos trenzas, pero la sonrisa y la mirada descarada no han cambiado nada. Hoy en día está muy relacionado con la primera foto y también con la #5, que revelaré en breve.
FOTO #4: DOLORES O'RIORDAN
Aunque hoy estemos hartos de oír hablar de zombies, en los 90 puede que fuera ella una de las culpables de que se pusieran de moda gracias al gran éxito de "Zombie". Si The Corrs eran mi grupo musical favorito cuando era pequeña, The Cranberries desde luego no se quedaban atrás. Con deciros que hasta llegué a soñar con esta mujer una vez...
FOTO #5: TUOMAS HOLOPAINEN
FOTO #6: EMILIE DE RAVIN

Cuando digo que es muy bella, no me refiero sólo a que me parece una chica muy guapa, sino que también es una referencia a su personaje en Once Upon a Time, serie a la que me han enganchado recientemente. Las dos cosas que tiene en común con Nicole Kidman son, obviamente, que es una actriz australiana. Tal vez algunos la recuerden por su papel en Lost. De ahí lo de "estuvo perdida".
FOTO #7: VIBEKE STENE

Como buena gótica, no podía dejar pasar a una de las indiscutibles reinas del género, una de las vocalistas más añoradas. Y, por qué no reconocerlo, para mí todo un icono en lo que a la estética se refiere. Como dato curioso, el que su cumpleaños sea el mismo día que el de Tarja Turunen debe de haberle dado una carta astral muy parecida a la de la finlandesa, pues ambas tienen bastantes cosas en común, aparte del talento vocal.
FOTO #8: JEROEN VAN VEEN

Para los que no lo conocéis, no os dejéis engañar por su aspecto siniestro. Según he oído, es un tipo encantador. Además, es el bajista (eso es lo que tiene en común con Marco Hietala) de una de mis bandas favoritas: Within Temptation.
FOTO #9: LENA HEADEY

... también conocida como la cabrona reina Cersei Lannister, de Juego de Tronos (Lobezno, tenías razón...), famosa entre otras cosas por tener una relación incestuosa con su hermano gemelo. Además de con esa preciosidad de atuendo medieval, la hemos visto vestida de griega en la película 300, en la que, por cierto, también interpreta a una reina.
FOTO #10: CHARLOTTE WESSELS

Pues no, resulta que no siempre había sido pelirroja, pero sigue teniendo la misma dulzura que cuando era pequeña. También conocida por los fans de este blog como Johanna de Deseos Internos.
FOTO #11: SIMONE SIMONS

Mi relación amor-odio con esta mujer es legendaria desde aquí hasta Villateempujoynosubes. Por un lado, reconozco que me he sentido muy identificada con algunos comentarios suyos; por otro, nunca me ha terminado de convencer ni como cantante ni como persona (no me disgusta, pero tampoco me acaba de gustar). Adorada por unos, detestada por otros, una cosa no se puede negar: es una de las vocalistas más conocidas del symphonic metal. Y, como podemos ver, SiSi Emperatriz de las Zanahorias tuvo una evolución parecida a la de la niña #10.
BONUS TRACK (JAPAN ONLY)

Mi afición al Festival de Eurovisión me ha ayudado a conocer, entre la gran cantidad de absurdeces y horteradas que lo suelen poblar, alguna que otra buena canción. Una de mis favoritas es "Cvet z Juga" (=Flor del Sur) de Alenka Gotar, una soprano eslovena tan agradable a la vista como al oído. La combinación de ópera con pop y algunos arreglos étnicos me conquistó de tal manera que hasta llegué a aprenderme la letra de la canción entera (¡y su traducción!) para cantarla en el recital que organizó mi profesora de canto.
Y ahora, el momento que todos estáis esperando... ¡¡¡LOS RESULTADOS!!!
Lobezno .................................................................................. 8 aciertos
Marlene.................................................................................... 10 aciertos
Mayari ....................................................................................... 12 aciertos
Por tu pleno (12 de 12, ¡esto es un hecho histórico!), el premio que te corresponde es uno de mis famosos videos personalizados. Tú dirás qué quieres específicamente. Y al resto de participantes, también os doy la enhorabuena porque lo habéis hecho de fábula. ¡Muchísimas gracias por tomaros vuestro tiempo para jugar!
27, feb | 2 comentarios lowlands En: Historias nymkateamínicas compártelo Tags: juego, celebracion, musica, metal, obsesiones, rock, television
¿Quién es quién? - Pistas extra
En vista de la falta de respuestas una semana después de haber iniciado el concurso y de muchos comentarios diciendo que es aún más difícil que el año pasado, he decidido añadir unas cuantas pistas extra para ponéroslo más fácil. Espero que eso ayude a que haya más gente con ganas de participar y esté todo más reñido, nyahahaha.
FOTO #1: Hoy en día está muy crecidita... en más de un sentido.
FOTO #2: Otra que también está muuuy crecidita (es casi de la misma altura que #1). No sé muy bien qué más decir, salvo que es una de las reinas de Hollywood y que ha sido pareja de varios famosos.
FOTO #3: Tiene su herramienta de trabajo en común con #8.
FOTO #4: Vale, realmente no luchaba contra muertos vivientes en el sentido más literal de la palabra... Digamos que simplemente debe su fama a uno de ellos.
FOTO #5: Dedos mágicos para una mente viajera.
FOTO #6: La clave está en lo de que es una belleza. Ah, y también se podría añadir que en otro tiempo estuvo perdida, pero parece que al final ha encontrado el camino de vuelta a casa...
FOTO #7: Se podría decir que su vida es paralela a la de nuestra adorada (o no tan adorada) Tarja Turunen.
FOTO #8: Curiosamente, tenía más pelo de bebé que hoy en día...
FOTO #9: Ha vivido muchas vidas en muchas épocas distintas, pero vaya donde vaya, siempre es la reina.
FOTO #10: Rojo. La palabra clave es rojo.
FOTO #11: Es tocaya de una de las grandes feministas de la historia. Sin embargo, muchos (entre otros yo misma) prefieren llamarla por uno de sus múltiples apodos, que coincide con el de una famosa emperatriz.
BONUS TRACK (JAPAN ONLY): "Flor del sur" es el título de una canción suya traducido al español.
Y ya está, creo que os lo he dejado demasiado fácil xD
14, feb | sin comentarios lowlands En: Historias nymkateamínicas compártelo Tags: juego, famosos, personal, obsesiones, musica, television
¿Quién es quién? (Parte II)
Ha vuelto... ya está aquí... ¡El juego del año pasado! Antes de empezar, tened en cuenta lo siguiente:
- Al igual que el año pasado, todos están vivos a fecha 6 de febrero de 2013.
- El 75 % se dedican a la música.
- Más de la mitad están relacionados con el metal.
- Hay más actores/actrices que el año pasado.
- Tres de estos 12 repiten.
Oh, y la más importante: TENÉIS 3 SEMANAS. El 27 de febrero escogeré la mejor respuesta entre los comentarios, y ésa será la que se lleve el premio correspondiente.
FOTO #1
Si participaste el año pasado, la recordarás. Sí, es una niña, aunque incluso hoy en día algunos tienen sus dudas :P (Dani, ese comentario te lo dedico) En la foto, la vemos haciendo una de las cosas que más le gustan.
FOTO #2
Ésta seguramente sea la más fácil, sobre todo porque es la más famosa de todos. No es cantante profesional, pero todos sabemos que tiene una voz muy bonita.
FOTO #3
La calidad de la foto no es muy buena, pero no creo que eso suponga un problema. No creo que haga falta decir que éste es uno de los metaleros, ¿no? Además, está muy relacionado con otras dos fotos.
FOTO #4
Esta pequeña dama es otro de los motivos por los que me pasé toda mi adolescencia queriendo ir a Irlanda. ¿Queréis una pista más? Se podría decir que ya luchaba contra muertos vivientes antes de que se pusiera de moda.
FOTO #5
Aquí tenemos otro veterano del año pasado. No ha cambiado mucho, así que no añadiré más pistas.
FOTO #6
Tiene dos cosas en común con la #2, y uno de ellos es que viene de las antípodas. ¿Verdad que es muy bella?
FOTO #7
Es la de la izquierda, por cierto. Creo que la pista más repetida del año pasado (más oscuro, piensa en más oscuro) se aplica también a ella. De hecho, es toda una leyenda entre la gente "oscura", y una de las mujeres más misteriosas del panorama.
FOTO #8
Por supuesto, había que meter algo de relleno. Esta foto se la dedico a Marlene... entre otras cosas porque se la robé a ella xD ¿Pista? Tiene algo en común con el #3.
FOTO #9
Esta cara parece como venida de otra época histórica, ¿no es cierto? Supongo que la principal peculiaridad de esta chica es que es una de las pocas que no se ofenderían si le dijeras "Eres como una hermana para mí."
FOTO #10
Esta niña tan encantadora también estuvo por aquí el año pasado. Su sonrisa no ha cambiado nada. Ahora, intentad imaginarla en otros colores...
FOTO #11
Si sois muy frikis de ella, seguramente habréis visto esta foto. Y si no, supongo que lo mejor que podría decir es que mi relación con ella nunca ha sido fácil... (Nota: no, no es mi hermana, aunque a veces me lo he preguntado...)
BONUS TRACK (JAPAN ONLY)
Y ahora, la más difícil. La mayoría no la conoceréis a no ser que hayáis pasado por la traumática experiencia de verme/oírme fangirlear. Gran mujer, gran voz. Vendrá de Europa del Este, pero para mí siempre será mi preciosa Flor del Sur.
Y ahora, vamos con la mejor parte. PREMIOS:
- Todas las fotos, incluido el bonus track: Te hago un video personalizado (uno de tonterías, un fanvideo, una parodia de algo...)
- Todas las fotos excepto el bonus track: Me grabo haciendo un cover de la canción que tú elijas (o bien te paso una lista o me envías una buena versión karaoke :)) O como premio alternativo por ser el segundo año, te envío una camiseta de mi banda, Ohne Seele.
- La mayoría de las fotos: Te escribo algo personalizado (poema, fanfic, entrada en el blog, historia...)
- Mejor resultado de todos los participantes, el número no importa: Elige entre las opciones 2 o 3 (excepto la camiseta). Si incluye el Bonus Track, también te llevas una dedicatoria en este blog o en una red social a tu elección.
6, feb | 1 comentario lowlands En: Historias nymkateamínicas compártelo Tags: famosos, juego, metal, obsesiones, personal, television, musica
Deseos Internos IV: Capítulo VII
¡Estamos de vuelta! Siento mucho la espera (no me gusta nada estar yendo tan lento últimamente), pero al fin tenéis aquí otro capítulo. Espero que os guste, aunque estoy convencida de que el final tendrá éxito ^^
7.
-En serio, muchas gracias -Johanna tomó un buen trago de cerveza- De veras necesitaba salir de esa casa.
Su pinta chocó ruidosamente con la mesa de madera. Flora asintió con empatía desde el otro lado.
-¿Estresada con los estudios?
-No exactamente -suspiró la pelirroja- Bueno, puede que un poco, pero ése no es el motivo principal.
-Ah. ¿Marco y Cristina, entonces?
Johanna rió tras su enorme vaso; sus dedos largos y delgados se cerraban en torno a éste. Se mordió suavemente el labio inferior al contestar.
-¡Mierda! ¿Tan transparente soy?
-Nah, no creo -sonrío su compañera de juerga- Sólo es que se me da bien percibir estas cosas. Supongo que conecto con la gente.
-Hm. Un talento útil.
-Imagino...
La cerveza no era lo suyo; aún no se había acostumbrado a ese sabor fuerte y amargo. Sin embargo, cuando Flo la llamó para preguntarle si quería salir un rato, dijo que sí sin escuchar el resto. Si alguien le hubiera pedido que fuera a hacer paracaidismo sobre un volcán activo, también habría aceptado la invitación. Cualquier excusa era buena para salir de su piso un rato.
Bien pensado, el pub no estaba tan mal. La música era buena y el sitio era agradable, no tan bullicioso como el karaoke que solía frecuentar, y más familiar que los cafés modernos que tanto adoraban sus compañeras de clase. Se obligó a dar otro trago, y entonces se dio cuenta de que la novia de Sharon aún seguía mirándola. Debía de llevar mucho tiempo callada. Además, seguramente estaría esperando que le contase sus problemas con sus compañeros de piso, lo cual agradecía. No le gustaba demasiado criticar a los demás a sus espaldas, pero estaba bien tener al fin alguien a quien confiar sus penas.
-La semana pasada decidieron hacerlo oficial -dijo al final.
-¡Ah! ¿Entonces están...? -la giganta se detuvo al ver que la austríaca se lo indicaba con la mano.
-Lo estaban... hasta que Cristina tuvo otra de sus crisis ayer.
Flo torció la boca hacia un lado. Esperó un momento antes de contestar.
-Hmm... no sé si debería sentirme mal por ellos o sugerir un brindis.
-Ninguna de las dos -suspiró la joven- Supongo que tendría más ganas de brindar si no fueran tan odiosos.
-Te entiendo...
-Si al menos pudieran discutir sobre los términos de su relación cuando yo no estoy... o hacerlo un poco más bajito. ¡Dios, estoy empezando a entender por qué los italianos tienen fama de ruidosos y melodramáticos!
Flo no pudo evitar soltar una carcajada por el comentario, pero intentó parar lo antes posible. Le parecía graciosa la forma de expresarlo, pero entendía por qué Johanna estaba tan molesta. La austríaca puso los ojos en blanco al continuar.
-En serio, creo que podría escribir un guión de teatro entero con sus conversaciones porque he oído todo -reposó la cabeza en la palma de su mano, con el codo en la mesa, mientras su otra mano jugueteaba con la cerveza- Siempre la misma historia. Sé que no soy quién para hablar de esto, pero creo que esa chica no tiene ni idea de lo que quiere. Un día le dice a Marco que deberían seguir con la relación abierta y que no está interesada en nada serio. Luego él la convence para que se lo replantee y ella acepta. Y en cuanto llega el momento, le entra el pánico.
-¡Pobre Marco! -Flora hizo un gesto de dolor- Debe de estarlo pasando muy mal...
-Sí, y ése es otro motivo por el que me ponen nerviosa -se le escapó un resoplido de la garganta- ¿Pero sabes lo peor? Que no puedo decir nada. Da vergüenza reconocer que he oído todas sus discusiones...
-Bueno, tampoco es que ellos se esfuercen mucho en mantenerlas en privado. Creo que deberías hablar con Marco. Si esa chica le está haciendo daño, a lo mejor deberías hacérselo ver.
-Sí, claro -Johanna alzó las cejas con amargura, sin dejar de fijarse en el contenido de su vaso- ¿Sabes cómo se lo tomaría, verdad? Seguramente creería que estoy celosa y me diría que cerrase la boca. Ya tuve mi oportunidad -la última frase la dijo más agudo, burlona.
La otra mujer asintió, comprensiva, y se mordió el labio. Pensativa, Johanna cambió de tema.
-Pero no hablemos más de ellos. ¿Qué tal estáis Sharon y tú?
-Bastante bien. De hecho, te dije lo de ir a tomar una cerveza en vez de un café porque tengo ganas de celebrarlo -dijo la más alta, triunfante- Sharon al fin ha convencido a Tarja de que se mude.
-¡Vaya! ¡Eso es genial! Me pregunto cómo has convencido a Sharon...
-Sinceramente, yo también me lo pregunto -rió- Ya ha encontrado piso nuevo. ¡Se va el lunes!
-¡Bieeen! -Johanna alzó la pinta con alegría- En un mundo ideal, Cristina y ella se irían a vivir juntas muy lejos y nos dejarían en paz.
-Eso sí que estaría bien -repuso Flo con una sonrisita.
-¡Y... la cuarta caja está lista! -anunció Sharon- Creo que te va a gustar tu nueva habitación.
-Claro que sí. ¡La has decorado tú! -sonrió Tarja.
Sharon echó una mirada a la inmensa cocina. Al parecer, Tarja ya había terminado de colocar la compra que habían hecho en sus armarios. No pudo evitar sonreír para sus adentros al ver las pequeñas etiquetas con los nombres de los compañeros en cada armario. Extraño, pero simpático.
-¿Hay algo más en lo que pueda ayudarte? -quiso saber la holandesa.
-Hmm. No, creo que no.
-De acuerdo -miró a su alrededor de nuevo- Parece que hemos acabado, entonces.
-Gracias por la ayuda -asintió Tarja- Hacer todo esto yo sola habría sido una pesadilla.
-Oye, para eso están las amigas -la morena le dio un golpecito amistoso en el hombro a Tarja con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Quieres tomar algo?
-Nah, estoy bien -Sharon se encogió de hombros.
-He comprado una botella de vino. Había pensado que podríamos tomarnos una copita para inaugurar mi nueva casa juntas. Además, me gustaría agradecerte todo lo que has hecho por mí.
-De verdad que no es necesario... Aunque un vasito de vino suena bastante tentador.
La alegría de Sharon era contagiosa. Aunque no estaba contenta del todo con la situación, Tarja sonrió al servir la bebida. Las dos amigas se sentaron juntas en el salón, y sólo entonces se dieron cuenta de lo cansadas que estaban tras un día entero transportando y desembalando cajas. La neerlandesa recorrió el lugar con la mirada. El apartamento era muy grande. Sus habitantes se habían esforzado por hacer un hogar de él, si bien algunos muebles eran un poco viejos. Según la chica que se lo había enseñado, una sueca pizpireta con un piercing en la ceja, habían tenido compañeros de muchos sitios distintos; de ahí que la decoración fuera tan variada. Mientras que Tarja había puesto los ojos en blanco al ver los coloridos post-its pegados a las puertas y a la nevera, Sharon los encontró muy graciosos. Los habitantes del piso parecían comunicarse a través de ellos, fuera para recordar a alguien que le tocaba limpiar el "baño grande" - había tres en la casa - esa semana o para anunciar que alguien había hecho brownies e invitaba a todo el mundo a probarlos. Aquellos tontos mensajitos daban más vida a la vivienda.
-Este sitio está muy bien -comentó Sharon, dejando que el vino se removiera en la copa- Creo que te gustará.
-Sí. Esperemos -Tarja no pudo reprimir un suspiro, los ojos esmeralda clavados en el líquido rojizo.
-¿No te gusta tu nueva casa? -Sharon frunció el ceño.
-Bueno, aún es pronto para saberlo... pero no estoy segura de si encajaré.
-¿Y por qué no? ¿No había otro finlandés en la casa?
-Sí, y eso es precisamente lo que menos me gusta. Cuando Anette dijo que uno de sus compañeros era finés, estuve a punto de irme sin ver el resto.
-¿Pero por qué iba a ser eso un problema?
Tarja sacudió la cabeza. Soltó una ligera risita por la ingenuidad de Sharon.
-Querida, si quisiera relacionarme con finlandeses, me habría quedado en Finlandia. Uno de los motivos por los que emigré fue que no me sentía realmente en casa.
-Claro... -Sharon ahogó su vergüenza por no recordar ese detalle en un sorbito de vino- Pero mira el lado bueno: tienes otras tres personas con las que hablar.
-Lo cual es otro punto negativo -Tarja sonrió con amargura- Es como volver a estar en la universidad... ¿Sabes? Llevo siglos sin compartir piso. Estoy acostumbrada a tener mi intimidad y vivir según mis reglas.
-Bah, todo irá bien -la morena le estrujó la mano- Sobreviviste a mí y a Flo -añadió entre risas.
Apenas, le hubiera gustado contestar. Entonces se limitó a forzar una sonrisa y dijo:
-¡Pero no es lo mismo! Somos amigas desde hace mucho, e incluso vivimos juntas casi un año. Sabemos cómo funcionan las cosas entre nosotras. Ahora me voy a vivir con cuatro extraños.
-Oye, ¿quién dice que estos cuatro extraños no vayan a convertirse en tus amigos? Estoy segura de que les caerás bien.
Sharon desde luego sabía animarla. Dejó la copa en la mesa de café que tenían delante y se acercó algo más a la morena para rodearla con un brazo.
-Siempre eres muy buena conmigo. Creo que nunca podré agradecértelo lo suficiente.
Aunque se la veía algo extrañada al principio, los labios de la holandesa dibujaron una de sus adorables sonrisas. Colocó su copa junto a la otra y le acarició el cabello oscuro a Tarja.
-No hace falta que me lo agradezcas, en serio.
-Flora no tiene ni idea de lo afortunada que es -continuó la finesa- Tiene a la mejor chica del mundo.
-Bueno, yo también tengo suerte de tenerla a ella -Sharon sonrió al pensar en su novia- Sé que no os habéis conocido en las mejores circunstancias... Si no, seguramente os entenderíais muy bien. Es un encanto.
-De eso no me cabe la menor duda. De hecho, desearía conocerla mejor. Tiene que ser fantástica si la quieres tanto.
-¡Lo es! Y claro que tendrás oportunidad de conocerla mejor. Aunque ya no vivas con nosotros, eso no significa que no nos vayamos a seguir viendo de vez en cuando.
-Eso me encantaría, Sharon. De verdad que no quiero perderte como amiga.
-No me perderás -le aseguró la morena al tiempo que le daba un cariñoso besito en la cabeza.
La finlandesa levantó la vista; los ojos verdes se cruzaron con los marrones. Algo parecido a la esperanza, con una pizca de felicidad, brilló en la mirada de Tarja.
-Sé que traté fatal a Flo, pero si te soy sincera... en el fondo... creo que hacéis muy buena pareja.
-¿En serio?
-Sí. Me pregunto cómo es que aún no os habéis casado.
-Ah, bueno, no llevamos ni un año juntas... ¡Es muy pronto!
-Lo sé. Aun así, tenéis una química impresionante. Confía en mí, yo sé de estas cosas -insistió Tarja con una sonrisita- En unos meses, tendréis un hijo juntas.
Al ver cómo se entristecía la expresión de su amiga, supo que había dado en el clavo. Así que guardó su sonrisa de satisfacción en sus adentros y la disfrazó de preocupación.
-¿Ocurre algo?
-No, no pasa nada -la expresión de Sharon tembló ligeramente- Sólo es que... bueno, no creo que eso ocurra. A Flo no le van esas cosas.
Aquello no era novedad. En algunas de sus conversaciones durante la comida o la cena, Tarja había escuchado los comentarios de Flora y leído entre líneas. También se había dado cuenta de la mirada de frustración que Sharon le dedicaba a su pareja cada vez que salía el tema. Eso le había revelado un punto débil muy importante. Aun así, se hizo la tonta y fingió sorpresa.
-¡Cariño! Lo siento mucho por ti -le acarició el brazo a Sharon- Pero... ser madre siempre ha sido uno de tus sueños...
-Sí, bueno. Supongo que una de nosotras tendrá que cambiar de opinión -la holandesa sonrió con tristeza.
-Personalmente, no entiendo cómo puede no querer hijos contigo.
-¡Pero si tú tampoco los querías! -rió Sharon.
-Supongo que la idea me asustaba -Tarja se encogió de hombros- Y me imagino que todavía me da algo de miedo. Aun así... -enfatizó las últimas dos palabras con una pausa- Hay dos mujeres en el mundo por las que haría una excepción.
-¿Ah, sí? ¿Y quiénes son?
-Bueno... una sería Liv. Parecíamos conectar muy bien, así que podría haber funcionado. Lástima que ella no opinase lo mismo. Y la otra... eres tú.
Por un momento, Sharon quedó muda de asombro. Koskela jugueteó con su pelo y evitó su mirada. Hacerse la tímida y vulnerable seguramente le sería más útil en esa situación.
-¿Lo dices en serio? -exclamó Sharon.
-Sí... sé que no debería haberlo dicho, y menos ahora. Puede que haya cambiado más de lo que creía en este último año. Pero mírate: eres cálida, tierna, siempre estás ahí para los que te necesitan... Serías la madre perfecta. Poder compartir una experiencia así con alguien como tú sería increíble. Sólo de imaginarte radiante de felicidad con un bebé en tus brazos...
-¡Oh, ya basta!
Funcionaba. La holandesa se había puesto colorada y era incapaz de ocultar su sonrisa. Lo estaba disfrutando.
-Va en serio -repitió Tarja- De hecho, si pudiera, te dejaría embarazada ahora mismo.
Para acentuarlo, le hizo cosquillas en la barriga, como si acariciase a un bebé que aún no ha nacido. Entre risas, Sharon no se había percatado de lo peligrosamente cerca que estaban. De nuevo, sus ojos se encontraron y todo se paralizó. La morena sentía que le daba vueltas la cabeza, y no estaba segura de si tenía que ver con el vino o con el momento tan íntimo que estaba compartiendo con su ex novia. De todos modos, una sensación cálida crecía en su interior, y el alcohol no tenía la culpa de ello. Era difícil decir cuál de las dos dio el primer paso, pero de repente sus labios se encontraron y se frotaron con fiereza.
La tenía. Volvía a ser suya. Tarja casi gimió de felicidad en la boca de la otra mujer. Lentamente, acarició con la mano el costado de Sharon, en busca de un peculiar punto cercano a su cadera. Al oír cómo chillaba Sharon sin dejar de besarla, tuvo claro que lo había encontrado. Sentir la excitación de Sharon sólo la estimulaba aún más. Apretó su cuerpo contra el de la morena, lista para hacerle el amor como si de verdad pudiera hacerle un hijo.
Sin embargo, todo se detuvo de repente. Se abrió una puerta, al igual que los ojos de Sharon. Instintivamente, alejó a Tarja de sí misma y empezó a colocarse la ropa. Con el ceño fruncido, Tarja se volvió para ver quién les acababa de aguar la fiesta.
-¡Oh! Lo siento, no pretendía interrumpir -se disculpó sonriente.
Era alto y tenía el pelo largo, castaño rojizo. A juzgar por su ropa, algo manchada de sudor, debía de venir del gimnasio. Una camiseta sin mangas dejaba al descubierto sus fuertes brazos. Aunque se le veía algo avergonzado, sus pequeños ojos marrones tenían un algo de curioso y de sinvergüenza.
-Ah... esto, ¡hola! -Tarja se puso en pie para saludarlo, e hizo lo que pudo por no mostrar su irritación- Soy Tarja, tu nueva compañera de piso.
-Tony, encantado -su mirada viajó hacia Sharon, sin molestarse en ocultar su curiosidad- ¿Y tú eres...?
-Sharon -repuso la otra mujer a la vez que se colocaba tímidamente el pelo detrás de la oreja.
Sonriente, miró alternativamente a las dos mujeres. Probablemente las había visto besarse, pensó Sharon. Por eso, no podía levantar la vista del suelo, aunque notase cómo Tarja la interrogaba con la mirada, expectante.
-Pues... ¡bienvenida a tu nuevo piso! -Tony dio una palmada para romper el silencio incómodo. Después se volvió hacia Sharon y añadió- Y tú también. Supongo que te veremos muy a menudo por aquí.
-¿¡Qué!? Ehm... ¡no! Te-tengo que irme -tartamudeó mientras corría hacia la puerta de tal manera que hasta a ella le pareció ridículo.
1, feb | 3 comentarios lowlands En: El Maravilloso Mundo de la Ficción compártelo Tags: deseos internos, rpf, fanfiction, romance, angst












